
La
ansiedad es un trastorno, de tipo
somatomorfo con sensaciones angustia, ahogo, opresión, asfixia, sudoración y sofoco, por lo tanto, se considera una de las somatizaciones básicas de la estructura anímica del hombre y más comunmente tratadas mediante
hipnosis clínica.

La
angustia es un sentimiento que invade al sujeto y generalmente su causa permanece desconocida para él mismo. Se trata de una señal de peligro, cuando la causa se conoce y el peligro se sitúa claramente sobre un objeto real y externo al sujeto, se denomina
miedo. Si por el contrario, ese
miedo no está fundamentado en una amenaza real se denomina
miedo irracional o
fobia.

La
angustia nos vuelve temerosos hacia algo inespecífico, inconcreto, en muchas ocasiones incluso al propio miedo (
miedo al miedo) y pode- mos llamar a eso “
Expectativa angustiada”.

Esta
ansiedad sin objeto, está presente en muchos cuadros clínicos psicopatológicos. De hecho existe un nutrido grupo de trastornos denomina- dos "
trastornos de la ansiedad" esto es, el cuadro que presentan conlleva un episodio o crisis de
ansiedad. Estos serían:
T.E.: Trastorno de estrés.
Fobia:Trastorno de miedo irracional.
T.H.P.:Trastorno histriónico de la personalidad.
T.N.P.:Trastorno narcisista de la personalidad.
T.P.E.:Trastorno de la personalidad de evitación.
T.P.D.:Trastorno de la personalidad de dependencia.
T.A.R.:Trastorno de la ansiedad reactivo. Presenta 2 variantes:
- Por enfermedad.
- Por duelo (Trastorno de duelo).
T.A.G.:Trastorno de la ansiedad generalizado.
T.O.C.:Trastorno obsesivo compulsivo.
T.E.P.:Trastorno de estrés post-traumático.
T.A.P.:Trastorno asocial de la personalidad.
T.L.P.:Trastorno límite de la personalidad.

El
cuadro de ansiedad se determina cuando el sujeto presenta al menos
4 de los siguientes
13 síntomas:
1) Falta de aliento.
2) Taquicardia.
3) Opresión.
4) Sensación de atragantagamiento.
5) Sensación de asfixia.
6) Miedo a volverse loco.
7) Opresión torácica.
8) Sudoración fría.
9) Temblores o sacudidas.
10) Nauseas o vómito.
11) Inestabilidad o mareo.
12) Despersonalización o desrealización.
13) Miedo a morir.

La
somatización se caracteriza por trasladar la
angustia a un lugar específico del organismo, sin fundamento biológico que lo determine; por ejemplo, una persona al ir al dentista, se le traba la mandíbula o se le seca la boca, a causa del
miedo a ser atendida. Aunque el trastorno
soma- tomorfo más común es el
gastro-intestinal, debido a la gran cantidad de terminaciones nerviosas del estómago, que le hace especialmente vulne- rable a este tipo de
trastono. También hablamos de
trastornos somatomorfos cuando se trata de
embarazos psicológicos, o de casos en los que hay
pérdida de sensibilidad, así como
anestesia total o parcial,
ceguera, sordera y parálisis episódicas, etc.

Otro ejemplo
somatomorfo es el estudiante universitario que padece
ceguera o miopía episódica intermitente. Todas estas
somatiza- ciones no son fingidas, ya que se manifiestan como respuestas involuntarias que escapan al
auto-control consciente del sujeto.

Indudablemente entre los
trastornos somatomorfos más extendidos y que causan mayores sufrimientos al paciente son:
1) El colon irritable
2) La fibromialgia
3) Y en grado menor la
Dermatitis seborreica.

Los síntomas
neuro-fisiológicos más frecuentes del
trastorno somatomorfo son:
Digestivos: Náuseas o vómitos, dificultad para tragar, dolores gastrointestinales, colapso del transito gastro-intestinal (Impresión de nudo en el estómago, pecho o garganta, que mantiene a la persona asfixiado y que lo hace sentirse ahogado y falto de aliento), colon irritable, colitis y hambre o sed desmedida.
Cardiovasculares: Punzadas, taquicardias, palpitaciones, Constricciones, Hinchazones y manchas en la piel.
Urogenitales: Ganas habituales, dolorosas y sin eficacia de orinar, menstruaciones dolorosas.
Trastornos Menstruales y poliuria: o sea evacuación exagerada de orina.
Respiratorios: Aceleración del ritmo respiratorio, sensación de falta de aire y/o de tener la garganta cerrada, hipo, bostezos, ahogo y/o pro- blemas relacionados con la fonación, como afonías y disfonías.
Otros: Desmayos, vértigo, alteraciones del sueño, hipersudoración, temblores, desvanecimientos, zumbidos, fatiga, dolores de cabeza.

Los
síntomas comportamentales más frecuentes son:
1) Sensación de intranquilidad continua.
2) Problemas de concentración.
3) Expectación angustiosa (por percepción de peligro inminente).
4) Malestar e irritabilidad generalizados.
5) Temor a morirse y a perder el control.
6) Hipocondría.
7) Insomnio.

Es importante señalar que existen dos tipos de
ansiedad o angustia:
reactiva y fóbica.

La
ansiedad o angustia reactiva es la reacción frente a la percepción de un peligro o amenaza externa y real, obteniendo como respuesta la huida del individuo (solo en caso de peligro). Este tipo de
angustia se encuentra ligada a las pulsiones del
yo o de auto-conservación.

La
ansiedad o angustia fóbica se caracteriza por la falta de una amenaza real, o lo que es lo mismo, un
miedo irracional, por lo que la per- sona se siente angustiada aún comprendiendo que carece de sentido, manteniéndose un alto estado de expectación angustiada (
distrés).
Angustia normal versus Angustia patológica.
Existe una
angustia que puede ser considerada normal, pues aparece frente a diversos
estímulos, que implican una amenaza real o imponen un desafío, y a la vez nos pone en alerta y prepara para resolver adecuadamente situaciones amenazantes. A esto se le denomina
estrés (
estrés positivo) que supone una liberación episódica en el torrente sanguíneo de
adrenalina,
cortisol y
adeno-cortisonas, entre otras, que acelera nuestras reacciones (defensivas) ante el
estímulo supuestamente amenazante o desafiante.

Si, por el contrario, la valoración de una amenaza es errónea o distorsionada y el
estímulo es imaginario o irreal, se genera una
angustia que tiende a persistir, denominada
distrés que a diferencia del anterior es intermitente y
somatomorfo, transformando consecuentemente el
trastor- no en
patológico.

La
angustia denominada como normal se basa en preocupaciones o desafios habituales de tiempo real o futuro inmediato y desaparece a la reso- lución del
estímulo, por lo cual es necesaria para enfrentar los obstáculos de la vida y fue determinante en nuestra evolución como especie.

La
angustia patológica, es desmedida,persistente y somática, planteando un futuro incierto o amenazante y va restringiendo la
auto-estima y el
auto-concepto de quien la sufre.

Es importante señalar, que los
trastornos de angustia puedieran darse en cualquier persona, aunque es posible que unos estén más predis- puestos que otros dependiendo en virtud su personalidad (condicionamientos adquiridos) y su
vulnerabilidad biológica (este punto aún debe ser demostrado), así como del ambiente social en el que se desenvuelvan.
La Frustración
Presentamos algunas de las
frustraciones más comunes que no son otra cosa mas que
emociones inhibidas. Estas frustraciones afectan a las personas tanto somática como comportamentalmente ya que son deseos que no pueden ser realizados debido a circunstancias que lo imposibilitan o
percepciones de inadecuación. La
frustración puede presentarse a cualquier edad. En las
frustraciones con uno mismo intervienen factores como los siguientes:
1) Físiológicos.
2) Emocionales.
3) Sociales.
4) Económicos.
5) Sexuales.
6) Racionales.
Factores emocionales de las frustraciones.
1) Relaciones afectivas.
2) Frustración Reactiva.

Las personas que no han tenido una relación afectiva adecuada y compensatoria, tienden a sentirse
frustradas. En estos casos suele prevalecer la
percepción de inadecuación, por haber adquirido
condicionamientos distorsionados de garantía en lo relativo a las relaciones afectivas (hasta que la muerte nos separe). En cualquier caso. la
frustración se enraiza en el punto que no han conseguido realizar sus deseos de estabilidad emocional que daban por entendidos, tras un proceso protocolario que supuestamente los aseguraba. Si consideramos que estadísticamente
7,5 pare- jas de cada
10 que se inician, nunca consiguen prosperar, deberíamos considerar la
frustración reactiva como la consecuencia obvia de una evi- dente
distorsión cognitiva (sé que otros fracasan, pero estoy seguro que a nosostros nos irá bien porque nos queremos mucho) fruto de la reac- ción
endorfínica y
dopamínica de la pasión (
oxitocina, noradrenalina, vasopresina y testosterona) que biológicamente no tiene más fun- ción práctica que garantizar un apareamiento estable (varias semanas o meses) que garantice la procreación de la especie.
Frustración Platónica.
Más que otros grupos sociales, los adolescentes y las personas con
trastornos sociales o de timidez por
baja auto-estima o inexperiencia, tienen mayor tendencia a vivir situaciones platónicas. En muchos casos, esta
frustración desaparece con el tiempo, al ser sustituída por una relación emocional real que cumple las expectativas. Los extremos del amor platónico se manifiestan en las reuniones masivas de miles de individuos que se congregan para escuchar y ver a un artista.
Frustración de Traición.
Estadísticamente hablando, es probable que la pareja emocionalmente elegida sea infiel en algún momento. En este punto confluyen varios facto- res tanto
biológicos como
psicológicos (en el sentido
comportamental de acuerdo al más puro
condicionamiento clásico). Por definición bio- lógica el varón humano es polígamo. Sus genes han evolucionado para garantizar la continiudad de la especie, inseminando a cuantas hembras le sea posible. Los
condicionamientos psico-sociales pueden inhibir o intensificar parcialmente esta predisposición biológica.

Esto puede inhibirse de forma considerable a través de un
condicionamiento clásico educacional de inadecuación (cosa que generalmen- te se hace en occidente). Obviamente esta situación conlleva una confrontación psico-biológica (está condicionado a actuar de forma diferente a a- quello que le indican sus genes) y el resultado es de lo más variopinto. (afirmar que la
piscología ha conseguido minimizar la
biología humana es un acto narcisista que la realidad se empeña en desmentir).

Tenemos en un extremo el varón fuertemente
condicionado (generalmente con
refuerzos de tipo
religioso o
místico) y que encuentra en la relación sexual monogámica con su pareja una realización plena y no presenta frustación alguna. Generalmente esta situación de estabilidad esta siempre bajo riesgo de prueba y ensayo de un encuentro fortuíto que se pueda dar con otra hembra que consienta un apareamiento. En el más que probable caso de que esto suceda, pueden decantarse dos reacciones tipificadas:
Inhibición por percepción de inadecuación (sensación de traición) con lo que inmeditamente aflorará la
frustación del deseo no reali- zado. (y su consecuente tendencia a una nueva exposición) (exceptuado casos patológicos de dependencia emocional).
Consecución del deseo (relación fuera de la pareja) donde el individuo se deja llevar por la
pasión biológica. En este caso, tiende a racio- nalizarlo con una disociación entre el
sexo (extra-marital) y el
amor (marital), en otros casos (con fuerte sentido de culpa) los disocia con el olvido (al igual que en el
estrés post-traumático) y en otros realiza conducta de afrontamiento asumiendo su relación fuera de la pareja (generalmente solo en los casos en los que esta última ha sido considerablemente más satisfactoria que la obtenida dentro del seno de la pareja), o por último (y la dejo para el final por ser la más frecuente) afronta la/s relación/es fuera de la pareja pero mantiene el
sentimiento de inadecuación por lo que tiende a negarlo y/o no reconocerlo (no se trata de
distorsión cognitiva, realmente se siente culpable de una falta, pero actúa de forma distónica).

Dentro de los
condicionamientos sociales clásicos, se han previsto todas estas posibilidades (fundamentalmente porque albergamos en ellas una experiencia de varias decenas de miles de años) y se procura obstaculizar al macho (más propenso a la poligamia) la posibilidad de encuen- tros fortuítos extra-maritales, esto se pretende conseguir mediante un fuerte
condicionamiento educacional a las hembras (aprovechando su constitución más monogámica para proteger y estabilizar a sus cachorros) de
inadecuación al respecto de las relaciones con machos emparejados. (suele dar buenos resultados en hembras jóvenes con cachorros recientes, sexualmente satisfechas, y emocionalmente estimuladas. No tanto en las hembras experimentadas donde los cachorros ya son adultos, especialmente con insatisfacción sexual o carencias emocionales en la pareja).

En el caso de las hembras (mucho menos propensas biologicamente a la poligamia) y más sometidas genéticamente a la preocupación de una e- lección bilógica (o si se prefiere genética) adecuada que asegure la protección de los cachorros (aspecto éste absolutamente distónico en las hembras, que raramente reconocen su perfil biológico y siempre dirán estar actuando exclusivamente bajo bio-quimica emocional), la
percepción de inade- cuación suele ser muy superior al del macho en caso de relación extra-marital, con fuerte
sentimiento de culpa y generalmente con afrontamiento ante su pareja. Para comprender esta
conducta diferenciada, es necesario entender en profundidad las
diferencias biológicas (políticamente in- correctas, pero biológicamente innegables) y sobre todo, la enorme diferenciación que hasta la época actual se han mantenido en los
condiciona- mientos educacionales entre el macho y la hembra. Con inapropiados privilegios hacia el primero y represiones a la segunda. Por fortuna esta dis- paridad en los criterios educacionales y condicionativos tiende lentamente a desaparecer, por lo que los
afrontamientos psicológicos en el futuro, tenderán a igualarse.

Hasta aquí los
condicionamientos psico-sociales más clásicos y estereotipados (yo diría que milenarios), sin embargo, negar la realidad de que tales
condicionamientos varían (lenta pero inexorablemente) de forma proporcional al procesamiento de la informacion (cada día más abun- dante) sería negar la evidencia. Por esta razón, surgen en la época moderna desinhibiciones consecuentes de una información adecuada, profesional o no condicionativa, que dan lugar a situaciones nuevas antes negadas, reprimidas o prohibidas y/o desconocidas.
Frustración de Temor.
Tal vez parezca absurdo temer al amor, pero es muy frecuente. Los trastornos de la
auto-estima están detrás de todos los
miedos al rechazo (sean cognitivamente distorsionados o no) y de los sentimientos de debilidad ante las expresiones emocionales.
Frustración por percepción de inadecuación.
Es posiblemente la causante del mayor número de
trastornos de la personalidad y de la
conducta. La percepción de que la persona a la que se focaliza nuestra pasión o sentimiento es incorrecta o
inadecuado al confrontarse con
condicionamientos clásicos psico - socio - culurales - educacionales, tiene generalmente trágicas consecuencias de
distonías del ego,
personalidades disociativas y/o
distímicas,
fóbicas,
in- hibidas e incluso, a veces,
psicóticas.
El tratamiento con terapia bajo hipnosis clínica.

Es necesario distinguir entre dos tipos de tratamiento diferentes, dado que el trastorno en si mismo puede variar:
ANSIEDAD SIMPLE (
trastorno del estrés): El tratamiento bajo
hipnosis clínica de la
ansiedad simple (T.E.) no reviste complejidad alguna. Es necesario entender que esta tipología de paciente ansioso necesita un protocolo de introducción ligeramente más largo (el ansioso por defi- nición se relaja con dificultad, así pues la
relajación sistemática debe adaptarse a paciente). Una vez
focalizado el paciente, se le aplica una
desensibilización sistemática del
estresor y una
inhibición recíproca para que obtenga
auto-control en posibles
episodios de ansiedad. Si se tratara de un
estrés cuyo
estímulo es cotidiano, provocando
episodios de ansiedad practicamente diarios, debería añadirse una
re- estructuración cognitiva de su reacción, andamiandola a
percibir el estímulo cambiado de foco (en forma no estresante).

La
reacción habitual del paciente al
tratamiento suele ser un afrontamiento sintónico re-estructurado en no más de 2 ó 3 sesiones.
FRUSTRACIóN CON TRASTORNO DE ANSIEDAD: El tratamiento de la
frustración es ligeramente más eloborado. Requiere de una
re- estructuración cognitiva enfocada a percibir la
frustración de forma sintónica y la correspondencia
comportamental que se ha derivado de e- lla. A cntinuación, necesitará de una
desensibilización del
condicionamiento inhibidor antes de comenzar una
terapia conductual (no pode- mos aplicar una
exposición sin haber desensibilizado anteriormente el inhibidor, de lo contrario caeríamos en una
inundación) a continuación, apli- caríamos un
reforzador positivo enfocado a la deshinibición y consecuente liberación de la
frustración más un
modelo conductual reforzador de la
auto-estima, del
auto-concepto y del
auto-control, para finalizar con una
inhibición recíproca.

La
frustración con
trastorno de ansiedad no suele presentar demasiada resistencia a la terapia bajo
hipnosis clínica, y los pacientes sue- len inhibir totalmente el trastorno sin recidibas en no más de tres o cuatro sesiones.
Tratamiento con terapia bajo hipnosis clínica de los trastornos de la ansiedad.
El resto de
trastornos de la ansiedad antes mencionados conllevan lógicamente un tratamiento diferenciado para cada uno de ellos, siendo especialmente llamativo el trastorno de
fobia, que por la especial ideosincracia de la
desensibilización sistemática en
hipnosis clínica realizada con
psico-imágen, permíte acercamientos al
estímulo fóbico con resultados adaptativos espectacularente más rápidos, debido a un mejor control de la respuesta asociada del
estrés a través del manejo de la
inhibición recíproca, lo que supone una
desensibilización total no desplazada y no recidibante en poco menos de cuatro o cinco sesiones, siempre y cuando el
trastorno fóbico no sea
post-traumático, cosa que casi nunca su- cede en la realidad, ya que la mayoría de los
trastornos fóbicos son aprendidos.