
Así pues, el estudio de los
falsos recuerdos y de la
hipnosis es una encrucijada entre distintos y relevantes temas de investigación y aplicación psicológica. Por ello, conviene brevemente recordar que el fenómeno del
observador oculto parece ser un producto de las instrucciones experimentales y no un "
fenómeno" genuino (
Lynn, 2001). En otras palabras, al variar las instrucciones experimentales se han conseguido provocar varios
observadores ocultos en una misma persona, replicando así un supuesto
trastorno de disociativo de identidad, o que el
observador oculto sea una parte aún más hipno- tizada de la persona, y no la que permanece sin hipnotizar (el observador oculto "
estúpido" (
Spanos, 1996). Serían la
sugestión y la presión ambiental/social los que determinarían que la persona actuase como si tuviera un
observador oculto, y no un
proceso disociativo genuino (
Lynn, 2001).

Teniendo en cuenta esto, no parece extraño que los resultados experimentales hayan mostrado en reiteradas ocasiones que la
hipnosis no incrementa necesariamente ni el recuerdo (salvo con cambio en el criterio), ni la precisión de ese recuerdo, pudiendo incrementar la confianza en el recuerdo (sea o no verdadero), si bien esto depende bastante de cómo se pregunte a la persona (
Kebbell & Wagstaff, en 1997). En todo caso, parece que la
hipnosis facilita la génesis de
falsos recuerdos, aunque no por- que genere un estado especial de vulnerabilidad cognitiva, si no más bien, tal como hemos comentado, por las
creencias asociadas al su uso y por las preguntas que se hacen a la persona hipnotizada (
Kebbell & Wagstaff, 1997). De hecho,
Wagstaff, Brunas Wagstaff, Cole y Wheatcroft (2004) en- contraron que cambiando el nombre a la
hipnosis por el de "
estado de atención focalizada" los efec- tos sobre la imprecisión de la memoria se redujeron drásticamente, si bien el incremento de recuerdo co- rrecto no especialmente significativo.

Por otro lado, el uso diagnóstico-terapéutico de la
hipnosis inherente al tratar de recuperar un suceso patógeno (cuyo recuerdo está disociado en el
inconsciente) puede asociarse cierta iatrogenia relacionada con las creencias y mitos indicados sobre la
hipnosis. En concreto, el recuerdo erróneo de haber sufrido abusos sexuales que no existieron, el haber sido sometido a rituales satánicos que nunca se dieron, o haber sido objeto de abducciones extraterrestres, incluso el desarrollo de
personalidades múltiples. El uso de las
regresiones de edad en
hipnosis como técnica habitual para acceder al ma- terial disociado, presenta una serie de características que lo hacen por tanto muy poco fiable. Cuando tales
regresiones se encaminan a redescubrir el pasado y resolver traumas reprimidos/disociados, no di- gamos para
volver a vidas pasadas, se basan en una teoría sobre la disociación y amnesia psicógena
carente de evidencia científica (
Piper, Pope, & Borowiecki, 2000).

De hecho, actualmente se considera la
regresión como un constructo impreciso y difícil de evaluar y sobre el que no hay ninguna evidencia experimental (
Court & Court, 2001; Holmes, 1990). Incluso aunque se hubiera dado un proceso de represión o disociación (según qué autor, aunque, técnicamente, lo que se
reprimiría son emociones, mientras que lo se
disociaría son recuerdos), no sería prueba de que el recuerdo haya permanecido inalterado y no se haya modificado por los procesos reconstructivo y constructivo de la
memoria. En este sentido, no hay ninguna razón por la que el
recuerdo de los
traumas no siga los mismos principios que siguen otros tipos de recuerdos. Incluso si se apela al concep- to de
mente inconsciente-consciente para justificar la inalterabilidad de los recuerdos, conviene re- cordar que es un concepto simplista, reduccionista y carente de significado científico (
Heap & Aravind, 2002). No conviene
confundir el inconsciente como metáfora con el inconsciente como una entidad tangible y factible (
Fourie, 1997).
¿Cómo se puede generar un falso recuerdo y su informe?.
Conviene recordar que desde hace décadas se sabe cómo modificar el informe verbal de la persona a través del
refuerzo diferencial de la conducta verbal.
Greenspoon (1951) demostró experimental- mente que el
terapeuta puede influir sobre el lenguaje de la persona entrevistada, además de resaltar la directividad del propio
terapeuta, incluso cuando intenta ser no directivo. Desde esta perspectiva, una forma de generar el informe de un recuerdo, es el de ir
moldeando el lenguaje del cliente a través de
refuerzo diferencial verbal y no verbal (lenguaje no verbal) de sus aproximaciones sucesivas al re- cuerdo "
previsto". Añadido a esto está la influencia social de "
expertos" en terapias de recuperación de recuerdos de abusos sexuales y similares, y de las supuestas "
ex víctimas" de tales delitos que suelen presionar y persuadir a la persona para que acepte que la causa de su problema es un trauma reprimido.

Así mismo, las razones por las que los
terapeutas suelen creer en el informe de los clientes de haber sido objeto de abusos o torturas en la infancia suele estar basadas en la creencia de que la
hipnosis regresiva lleva literalmente a la persona al momento que es rememorado (
Gavigan, 1992). Relaciona- do con esto está el hecho de que los propios
terapeutas creen que la
hipnosis es garante de lo que se dice estando hipnotizado siempre es la verdad, al anular el control conciente de la persona. Por ejemplo,
Yapko (1994) encontró que el 47% de los
terapeutas por él consultados creían que, si un recuerdo se obtiene con
hipnosis, se debía creer más en los detalles del evento traumático. Así mismo, el 54% creían que la
hipnosis regresiva permite recordar incluso cosas del nacimiento. El 76% de los trabajadores sociales creyeron que el recuerdo es más preciso con la
hipnosis. En línea con lo anterior,
Kai-ching Yu (2004) encontró que el 50% de los profesionales de la salud encuestados en su investigación creía que la
hipnosis puede hacer recordar cosas que sin ella no sería posible recordar, y que un 50% estaban de a- cuerdo en que la
hipnosis hace posible las
regresiones de edad.

Así mismo, los
terapeutas tienden a aceptar como ciertas las expresiones de los clientes sobre la re- cuperación de
recuerdos disociados, cuando se dan algunas de estas condiciones: las respuestas e- mocionales del
paciente son fuertes; los
pacientes presentan recuerdos detallados y coherentes, y son recuerdos corporales que reflejan experiencias actuales del
paciente; cuando el recuerdo suele acom- pañarse de dolor psicológico, especialmente si se dan informes parecidos de pacientes que no se conocen.

En este sentido, los propios
pacientes creen en sus supuestos recuerdos al aceptar que la
hipnosis "
obliga" a la persona a recordar y decir siempre la verdad. Pero además, algunos
pacientes informan de estos
recuerdos para causar buena impresión a la
figura de autoridad, especialmente si ésta cree en los informes del
paciente. Si, junto a esto, la persona es un
paciente dependiente del terapeuta y de otros ex pacientes, se le insta a que defienda públicamente los supuestos recuerdos (como, por ejem- plo, la
terapia de grupo), reduce el contacto con su familia, la
figura de autoridad y el grupo re- fuerzan sus creencias en los
falsos recuerdos, y argumenta a favor de los
falsos recuerdos (por ejemplo, descubrir por sí mismo el abuso), la probabilidad de que el
paciente se crea sus apropias fanta- sías es elevadísima (
Ganivan, 1992).

Estas razones se suman a las relacionadas directamente con la propia
hipnosis, es decir, que se asuma que
la hipnosis incrementa el recuerdo a través de sugestiones directas y de la
regresión de edad. La creencia de que la
inducción hipnótica puede ayudar a recuperar los
recuerdos del pasado que de otra forma permanecerían inaccesibles, tiene una historia muy antigua, tanto como el uso de las técnicas en sí mismas, y es muy frecuente, especialmente entre algunos clínicos. La segunda autora recuerda un caso en el que un clínico estaba completamente seguro de que el recuerdo que había sido re- cuperado por uno de sus
pacientes durante la
hipnosis era un recuerdo cierto, y que reflejaba un e- vento que realmente le había ocurrido a la
paciente. El recuerdo versaba sobre una
vida pasada en la que la mujer (quien había vivido toda su vida en
Australia) era realmente una
princesa francesa que disfrutó de los lujos de una vida real y palaciega. Para creerse ese recuerdo, debe creerse no sólo en la influencia positiva de la
hipnosis sobre la memoria, sino también en la
reencarnación, además creer en la muy improbable
vida pasada como una afortunada princesa francesa del siglo
XVIII. A pesar de lo muy poco plausible de tal recuerdo, la creencia del
terapeuta australiano tuvo eco en algunos colegas durante un congreso sobre la eficacia de la
hipnosis.

La cuestión es si este recuerdo tiene una base científica, es decir, si existen resultados científicos que apoyen con fuerza tal reivindicación.
La respuesta es negativa. Aunque algunos estudios han mos- trado que las personas hipnotizadas recuerdan, en ocasiones, más elementos y más detalles, el efecto es poco fiable, habiéndose ligado a factores que no son específicos de la
hipnosis (
Erdelyi, 1994).

La mayoría de los estudios en este ámbito indican, como ya se ha mencionado, que los procedimientos hipnóticos no incrementan la exactitud de la memoria. Por el contrario suele incrementar las tasas de error y fomentar la confianza en la precisión tanto de los detalles recuperados verdaderos como de los falsos (para una revisión, véase
Erdelyi, 1994; Kebbell & Wagstaff, 1998; Orne, Whitehouse, Dinges, & Orne, 1988). En otras palabras, es igual de probable que un recuerdo recuperado bajo
hipnosis sea
falso o verdadero. La conclusión es, por lo tanto, que la
hipnosis puede incrementar la cantidad de ítems recordados, pero no su precisión (
Dinges 1992; Sheehan 1988; Sheehan & Tilden 1983).

Si bien estos estudios fueron realizados usando un material relativamente simple (por ejemplo, listas de palabras, material verbal), otros estudios muy interesantes han demostrado con claridad que mediante
hipnosis es relativamente sencillo crear
recuerdos falsos sobre eventos autobiográficos (verbigracia, recuerdos de eventos que ocurrieron en el
pasado de la persona).
