La hipnosis regresiva y el efecto de la falsa memoria.
Una de la prácticas
absolutamente desechables de acuerdo al conocimiento científico actual es la
hipnosis regresiva. Esta práctica, además de
no seguir ningún protocolo terapéutico válido pa- ra el
paciente, genera el denominado
síndrome de falsa memoria que es el responsable de las fa- bulaciones que fácilmente se producen a quienes se inician en este procedimiento.

El
síndrome de falsa memoria o fabulaciones que en principio pudiesen parecer inocuos, hoy sa- bemos que puede tener graves consecuencias de repercusión en la
conducta del
paciente.
Hipnosis regeresiva y los falsos recuerdos. (Capafons y Mazzoni 2004).
La
hipnosis es una
técnica carente de riesgos por sí. Sin embargo, un uso inadecuado de tal técnica puede ser iatrógeno, especialmente en lo referido a la génesis de
falsos recuerdos por parte de la per- sona hipnotizada. Las
creencias erróneas y mitos sobre las potencialidades de la
hipnosis transmitidos por los medios de comunicación y los propios
terapeutas suelen ser, en última instancia, los responsables de los riesgos de la
hipnosis. Por lo tanto, una forma de ayudar a prevenir tales riesgos es proporcionar una información rigurosa y veraz al
paciente que se pretende ser objeto de una
hipnosis regresiva.
Hipnosis e iatrogenia.
En términos generales, puede afirmarse que la
hipnosis por sí no es peligrosa para la persona hip- notizada. Aunque la
hipnosis se asocia a ciertos efectos o consecuencias molestas para la persona, como dolor de cabeza, embotamiento, etc., no parece que esto sea superior a las consecuencias de asistir a u- na clase de universidad o a un examen (
Coe & Ryken, 1979; Lynn, Myer, & McKillop, 1993). De he- cho, con unas precauciones mínimas, como desmitificar la
hipnosis, o dar un momento para que la perso- na se despeje adecuadamente tras la
hipnosis, suele prevenirse la aparición de tales secuelas, algo que los
profesionales bien formados en
hipnosis hacen habitualmente, al menos en
EE.UU. (
Page and Green, 2002). Tampoco existe evidencia alguna que permita afirmar que la
hipnosis por sí pueda po- tenciar alguna patología psicológica (
Wagstaff, 2000). En todo caso, existe evidencia que indica todo lo contrario (
Faw, Sellers, & Wilcox, 1968), incluso evidencia acerca de las potencialidades beneficiosas para tratar a los esquizofrénicos paranoides (
Gafner & Young, 1998), trastorno para el que se pensaba que la
hipnosis podía ser contraproducente. Tal como indica
Wagstaff (2000) eso no quiere decir que malos
terapeutas y aún peores
hipnoterapeutas no puedan resultar nocivos para la salud de las per- sonas que los sufren.

No obstante, su peligro radica generalmente en las creencias sobre la
hipnosis que transmiten a la persona a tratar: son tales creencias (
Capafons, 1998, 2001; Frauman, Lynn, & Brentar, 2000) y, como veremos, la forma de preguntar a la persona bajo
hipnosis, lo que puede ser realmente iatrógeno. De hecho, parte de las creencias erróneas iatrógenas que las personas mantienen sobre la
hipnosis, como la pérdida de control que supuestamente promueve la
hipnosis (
Heap, 2000, a, b; Kline, 1976; Vingoe, 1992, 2000) o el incremento de la memoria y su precisión (
Capafons, 2002, Capafons, Alar- cón, Cabañas, & Espejo, 2003; Capafons, Cabañas, Espejo, & Cardeña, en prensa; Mc- Conkey, 2001) están determinadas y/o mantenidas precisamente por quienes aplican la
hipnosis sean
hipnotizadores de espectáculo (
Heap, 1996). Conviene indicar que la
hipnosis en sí misma no ge- nera mayor confianza en lo erróneo o mayor imprecisión en lo que se recuerda (
Kebbell & Wagstaff, 1997) si no que son, en parte, las creencias sobre las capacidades de la
hipnosis las que parecen deter- minar este efecto en la persona hipnotizada.

Por tanto se puede aplicar tratamientos con
hipnosis contraindicados para la persona, tratamientos que suelen incluir prácticas de
hipnosis regresiva, confrontación con imágenes altamente ansiógenas, y de asociación libre, todo ello enmarcado en un estilo coercitivo y presionando al cliente a revivir las expe- riencias reales o imaginarias traumáticas (
Heap, 1996). En tercer lugar, porque pueden generar
falsos recuerdos en el cliente, usando la
hipnosis como una herramienta encaminada a recuperar información olvidada o, más aún, reprimida/disociada del consciente. Aunque es cierto que las
técnicas de hipnosis se usan con frecuencia para recuperar recuerdos, no hay
evidencia científica convincente que apoye el hecho de que la
hipnosis regresiva pueda ayudar a recordar hechos y episodios autobiográficos que el individuo no es capaz de recordar fuera de
hipnosis.

Tampoco hay
evidencia científica de que las sugestiones de hiperamnesia provoquen más recuer- dos en estado de
hipnosis que fuera de ella, ni siquiera que provoquen más recuerdos que cuando no se sugiere nada (
Larra, Valero, & Abascal, 2003). Este aspecto se examinará posteriormente en este ar- tículo con mayor amplitud. De momento es importante subrayar que los
estudios científicos han de- mostrado que las inducciones hipnóticas generan en realidad, y como mínimo,
tantos recuerdos fal- sos como verdaderos (
Dinges, Whitehouse, Orne, Powell, Orne, & Erderlyi, 1992), y que producen un incremento en la confianza de todo aquello que la persona es capaz de recuperar (
Scoboria, Mazzoni, Kirsch, & Milling, 2001). De hecho, el uso de
técnicas de hipnosis para la recuperación de recuerdos pasados está estrechamente ligado al estudio de los
falsos recuerdos.

Estos dos aspectos,
incremento de la memoria y la
regresión de edad, se relacionan además, y al menos, con cuatro aspectos más:
1) El estudio de la disociación, como, por ejemplo, el
Trastorno Disociativo de Identidad (
Ame- rican Psychiatric Association, DSM-IV, 2000), ya que practicamente se asume por muchos autores que la
hipnosis implica un estado disociativo (
Bowers, 1992; Hilgard, 1965, 1991, 1992), aunque no sea patológico.

Sobre todo, el supuesto fenómeno del
observador oculto (
Hilgard, 1979), ha sido un aspecto importante de las teorías disociativas a la hora de relacionar la
hipnosis con el estudio de los trastornos disociativos. Este fenómeno se da cuando el hipnoterapeuta sugiere a la persona que una parte de ella permanecerá hipnotizada, mientras la otra no. Esta parte no hipnotizada quedará oculta durante el pro- ceso de
hipnosis, fuera del alcance de la memoria y conciencia de la parte hipnotizada. No obstante, esta parte de la persona (que es el
observado oculto) podrá comunicarse con el hipnoterapeuta cuan- do éste le pregunte directamente siguiendo unas claves establecidas antes de la inducción. En el estudio experimental del
observador oculto se ha creído encontrar las bases experimentales para explicar la génesis de los
trastornos de identidad, y para justificar, también, la capacidad de la
hipnosis para acceder al "
inconsciente" y recuperación de material reprimido.
2) Y, por lo tanto, un segundo aspecto relacionado con el tema de
hipnosis y la creación de
falsos recuerdos, sería el estudio de la represión/disociación de
recuerdos traumáticos, como pueden ser los abusos sexuales en la infancia, rituales satánicos, abducciones extraterrestres, vidas pasadas, etc. (
Piper, Pope, & Borowiecki, 2000).
3) La investigación sobre la fiabilidad y validez de testimonios en
hipnosis forense, es decir, el uso de la
hipnosis y ciertas prácticas de interrogatorio para obtener confesiones, o evaluar la adecuación de acusaciones, testimonios, etc. (
McConkey & Sheehan, 1995).
4) Con el estudio de la memoria en general, por la creencia de que la
hipnosis incrementa el recuerdo y su precisión (
British Psychological Society, 2001/2002), y porque la
hipnosis puede aportar in- formación sobre los procesos constructivos y reconstructivos de la memoria (
McConkey, Barnier, & Sheehan, 1998). Estos tres últimos aspectos serán considerados en mayor profundidad posteriormente.
