
A pesar del gran revuelo social y el
hondo pesimismo sobre la naturaleza humana que se despren- día de este estudio,
Milgram publicó sus resultados y las conclusiones más significativas se describen a continuación.
1) Cuando el sujeto
obedece los
dictados de la autoridad, su conciencia deja de funcionar.
2) Cuando el sujeto
obedece órdenes, se produce una abdicación de la responsabilidad.
3) Los sujetos
obedecen con mayor facilidad, cuanto menos han contactado con la víctima y cuanto más lejos se hallan, físicamente, de la misma.
4) Los sujetos con
personalidad autoritaria resultan más obedientes que los no autoritarios (clasi- ficados así tras responder a un test de tendencias fascistas).
5) Cuanto más cerca (físicamente) está la autoridad, se
obedece más fácilmente.
6) A mayor
nivel de formación, menor intimidación produce la autoridad, por lo que se produce una disminución de la obediencia.
7) Mayor propensión a
obedecer entre las personas que han pertenecido a las
Fuerzas Armadas o instituciones similares, donde es importante la disciplina.
8) No hay diferencias significativas entre hombres y mujeres, si bien las mujeres obedientes se po- nen más nerviosas que los hombres obedientes.
9) El Sujeto tiende a encontrar
autojustificaciones a sus actos inexplicables.

El propio
S. Milgram quedó impactado por los resultados obtenidos en sus experimentos, sobre todo cuando el pronóstico de que se disponía, era que no se hallaría más de un
1 o
2% de sujetos (que ade- más debían padecer algun tipo de patología no diagnosticada) que llegaran a apretar las palancas hasta el final. Pero
¿qué es lo que hace que el sujeto siga sentado en su silla, apretando las palancas, infligiendo daño a otra persona, y además hacerlo voluntariamente?. Algunas de las conje- turas de
Milgram iban desde la cortesía y compromiso hacia el que se sentían obligados/as para no dañar el experimento, hasta el hecho de que su mente estuviera absorta en los detalles técnicos y no prestara atención a las consecuencias de sus actos.
CONCLUSIÓN. LA JUSTIFICACIÓN DE LO INJUNSTIFICABLE.
En
Psicología Social se sustenta una hipótesis desarrollada por
Festinger (1957) y conocida como la
Teoría de la Disonancia Cognitiva que da luz sobre lo que hace la persona para defenderse de una situación que le provoca tensión, como es el caso de sostener dos ideas incongruentes entre sí. El sujeto resuelve la cuestión
autojustificándose o bien cambiando sus creencias. Para ayudarse en esta tarea de
autodefensa, cuenta con los saludables filtros mentales (creación de
puntos ciegos, verdadera
coraza psíquica) o bien con los
mecanismos de defensa fundamentales en toda neurosis.
LAS CAUSAS DE LA OBEDIENCIA.
La base
cognitiva de la
obediencia está en la
sumisión ideológica, es decir, interpretar la realidad desde la perspectiva de la
autoridad. A esto se une el hecho de que la persona deja de sentirse responsable de sus actos cuando está obedeciendo y, como consecuencia,
libre de culpa. La esencia del proceso de
obediencia es que un sujeto se convierte en agente de las órdenes de otro. Y este proceso mental es el mismo para el sujeto de este experimento que para el soldado que dispara contra inocentes en una aldea.

La
obediencia se ha incrustado en la conciencia por su larga trayectoria, iniciada en el seno de la familia, verdadera estructura de
autoridad, y continuando en la escuela, que educa en el
sometimien- to. Luego, cristaliza en el mundo laboral, donde el
sistema de recompensas perpetúa la estructura jerárquica. Es de una claridad absoluta que la
obediencia se premia y se
castiga la desobediencia.

Para
Milgram, este respeto y
obediencia a la autoridad tiene su origen en la necesidad del principio de
jerarquía como estructura con un valor de supervivencia: "
es un factor estabilizador social el reconocimiento del lugar que cada cual tiene en su grupo. La aceptación de la jerarquía y la obediencia a la misma se convierte en factor clave estabilizador. Pero no le da el rango de instinto sino que se lo da a la capacidad que tenemos de obedecer, es decir, disponemos de las estructuras necesarias para desarrollar la obediencia. Así pues, la ca- pacidad de desarrollar la obediencia es evolutiva, al igual que lo es la conciencia, que pone en marcha los ideales morales que protegen de impulsos incontrolados peligrosos para la especie".
APLICACIÓN A LA HIPNOSIS.

Todos hemos tenido oportunidad de presenciar en los programas de "
Reallity Show" de la televisión (especialmente de los años
60 a
80) aquellos
hipnotizadores de salón (que quizás exceptuando en Sud-América se puede decir que prácticamente ya no quedan) cuya "
función" consistía en extraer algu- nos voluntarios de entre el público, para normalmente someterlos a vejaciones, que suponían o bien un insulto a su integridad o a su inteligencia.

A sabiendas de que la
hipnosis no supone pérdidad de la consciencia en momento alguno,
¿como es posible que una persona se preste voluntariamente a estas vejaciones?. La respuesta no la brinda el experimento de
S. Milgram. Obviamente en las condiciones ambientales de un escenario (parti- cularmente si éste se encuentra en el plató de un estudio de televisión) no pueden darse las condicioes necesarias para la relajación previa a la focalización (
hipnosis), sin embargo, las personas "
actúan" co- mo si realmente estubiesen en estado de
hipnosis, y siguen fielmente las instrucciones del "
supuesto"
hipnotizador del espectáculo.

En un ambiente de aforo más o menos concurrido (decenas o cientos de personas) se perfilan clara- mente dos
figuras de autoridad. Por una parte el "
director del programa" y sus técnicos que repre- sentan la cadena de televisión y que ceden el total protagonismo al espectáculo que se desarrolla, y por la otra, el "
supuesto"
hipnotizador que dirige el mismo espectáculo, y que representa la autoridad de "
experto" en la actividad que se está realizando.

Suelen usarse
reforzadores que se introducen en la presentación del "
supuesto"
hipnotizador, como por ejemplo "
El Gran ......", que de forma subliminal evoca una dilatada experiencia y control por parte de quien dirige el espectáculo (otros reforzadores que evocan la emoción suelen consistir en vesti- mentas más o menos extravagantes, pero siempre impactantes).

Adecuadamente creados estos
condicionantes, la
obediencia a la autoridad, hace el resto.
Huelga decir que los voluntarios/as en ningún momento han entrado en estado alguno de
hipnosis ni similar, se trata de una sencilla y simple "
sumisión a la autoridad" que provoca
obediencia, aunque sea solo por algunos segundos, y aunque esa
obediencia entre en contradicción con su percepción de la vejación. Esta situación "
perfectamente" conocida por los "
supuestos"
hipnotizadores de salón y productoras de espectáculos para la televisión, hacen posible la manipulación que ven en sus pantallas.
Mercedes Santos.
Psicóloga clínica. Hipnoterapeuta. Escritora.