
Lo que diferencia a la
hipnosis clínica de todas las otras
técnicas que a menudo derivan de ella (
relajación,
entrenamiento autógeno,
sofro- logía,
programación neurolinguistica, etc...) es que aquí el
terapeuta busca
obtener voluntariamente un estado disociado en el paciente. Ello lleva a que el sujeto está a la vez en la situación de observador y de observado. Es indispensable comprender el fenómeno de la
disociación para compren- der la especificidad de la
hipnosis clínica.

La construcción de la
disociación constituye, en
clínica, la fase más delicada y también la más técnica del
proceso hipnótico. La
disociación consiste en la separación introducida por el
terapeuta en la experiencia del paciente, entre
una parte consciente de su personalidad (el observador)
y otra parte inconsciente que administra de manera autónoma y no intencional la aparición de reacciones calificadas por el término de
focalizadas o
hipnóticas (el observado).

A partir de este punto de la sesión, el
terapeuta va a «
automatizar », a través de la
relajación sistemática, ciertas partes del cuerpo del su- jeto y, en consecuencia, los reacciones que se van a producir. Según las creencias y el nivel cultural del paciente, el
terapeuta puede emplear di- rectamente la palabra «
inconsciente », o emplear
metáforas como: «
una parte de ti mismo » en la
terapia.

El
inconsciente está considerado aquí como un proceso psíquico en el que las funciones amnésicas, la lógica, las conclusiones y las tomas de posición evolucionan paralelamente, y de una forma autónoma, como contrapartida a los procesos de nuestra
consciencia inmediata. El
inconsciente es ilógico y emocional. Sobre todo, el
inconsciente es un proceso en interacción con otros procesos y otros contextos. En resultado del ensamblaje de estos procesos no puede ser comprendido si no es desde una perspectiva sistémica y no estructural.

El síntoma corresponde a un aprendizaje.
Los procesos inconscientes actúan como correctores y proveedores de alternativas para nuestras posi- ciones
conscientes, racionales y lógicas (
J. Malarewicz, 1990).

Por último, mediante
hipnosis clínica se entiende también la
EXPERIENCIA SUBJETIVA DE UNO MISMO en este estado mental. Esta experiencia subjetiva va a depender del momento del ciclo vital del paciente, de la historia única
de sus aprendizajes, y
de otra serie de variables personales (por ejemplo, el nivel de cansancio) y
contextuales (por ejemplo, las personas muestran más
sugestibilidad cuando consideran que están en una situa- ción de peligro para su integridad física).

Desde el punto de vista de la
experiencia subjetiva del sujeto, cabe decir que toda
hipnosis es
autohipnosis. Se entiende por
autohipnosis la capacidad para, siguiendo las
propias sugestiones, lograr voluntariamente alcanzar un determinado nivel de intensidad en la focalización.

Puede considerarse que toda aplicación de la
hipnosis por el
terapeuta (hetero
hipnosis) no deja de ser sino una
autohipnosis (
Sanders, 1991). En efecto,
es el propio sujeto el que siguiendo las instrucciones y las pautas marcadas produce, por sí mismo, los efectos que experimenta. Como comentan
Orne y
McConKey (
1981) el uso clínico de la hetero
hipnosis generalmente establece el protocolo para el uso de la
autohipnosis
Según hemos visto, las personas responden a la
hipnosis clínica de diferentes maneras. Algunas describen su experiencia como un
estado al- terado de consciencia. Otras describen la
hipnosis como un estado normal de
atención focalizada, en el que se sienten
muy en calma y relajados.
T.X. Barber (
1999), mediante la evidencia empírica de diversos estudios con grupos amplios de población, habla de
tres patrones típicos de respues- ta que se dan entre las personas que puntúan muy alto en los
tests de susceptibilidad hipnótica:
1) Las personas con tendencia a la fantasía y a la imaginación (por tanto con gran capacidad para visualizar) básica para la aplicación del protocolo de
hipnosis clínica.
2) Los sujetos con tendencia a la amnesia y a la disociación (se disocian de su entorno con gran facilidad por lo que aplicar la
atención focalizada re- sulta mucho más sencilla.
3) Los sujetos con una actitud positiva ante la situación de la hipnosis (actitudes, motivación y expectativas ante la situación, buena relación con el
hipnoterapeuta / rapport).

Como hemos visto, algunas personas son muy sensibles a las
sugestiones hipnóticas y otras lo son menos, como sucede prácticamente con todos los protocolos o técnicas de la psicología clínica. La capacidad que tiene una persona para experimentar las
sugestiones hipnóticas puede verse inhibi- da por miedos e inquietudes que surgen de conceptos erróneos bastante comunes con respecto a la
hipnosis.

Al contrario de algunas descripciones sobre la
hipnosis clínica en libros, películas o en televisión,
las personas que son hipnotizadas no pierden el control sobre su comportamiento en ningún momento. Estas personas permanecen conscientes de quienes son y de donde están, y recuerdan normal- mente lo que ha sucedido durante la sesión de
hipnosis,
salvo que se les sugiera específicamente amnesia. La
hipnosis facilita la experiencia de las
sugestiones, pero no fuerza a las personas a tener estas experiencias (
Kirsch, 1994). Por tanto, desde el punto de vista del
procesamiento de la in- formación y de las emociones:
1) La
hipnosis puede considerarse como un
estado transitorio de la persona, inducido externa o internamente, en cual el
procesamiento de la in- formación tanto de los
estímulos que se reciban del exterior, como de las producciones que ella misma genere (imágenes, pensamientos, respuestas emocionales y sensaciones), puede tener un gran impacto sobre el resultado del proceso e integración de dicha información. esto es, sobre
el apren- dizaje, desde un punto de vista amplio del término (emocional, cognitivo y comportamental). ello se debe a la interacción de factores sociales, atencio- nales, motivacionales, cognitivos y afectivos, así como al propio estado del organismo (
Morales y Gallego, 2001).

Variables según autores:
2) La
hipnosis es una palabra que evoca muchas asociaciones y ha captado la atención de bastantes pensadores e investigadores creativos del campo de la psicología (
S. Freud,
W. Wundt,
W. James,
I. P. Pavlov,
Clark Hull,
J. Wolpe,
H. Eysenck,
M. Orne,
A. Ellis, entre otros). A pesar de que no exista una teoría predominante sobre la
hipnosis, la manera de conceptualizar la
hipnosis tiene profundas implicaciones en sus apli- caciones potenciales (
Yapko, 1995). Se presenta una relación de algunas definiciones actuales sobre el concepto de la
hipnosis, basada en una cla- sificación desarrollada por
J. Zeig (
1988), en la que se pueden identificar los siguientes puntos de vista:
2.1) P. Janet (y
E. Hilgard más tarde) pensó que durante la
hipnosis había una
disociación de las funciones psíquicas. Esto significa el fraccio- namiento de aspectos de la conciencia, con uno de ellos aparentemente dominante en cualquier momento, pero con otros aspectos capaces de influir en la conducta al mismo tiempo, o de reemplazar el aspecto dominante. Según la
teoría de neodisociación (
Hilgard, 1986) cada persona posee un determinado número de
sistemas cognitivos secuenciados jerárquicamente los cuales son alterados por la
hipnosis. Esta teoría es congruente con la consideración de la
hipnosis como un
estado de conciencia alterado o especial, separado y distinto del normal. Este punto de vista se relaciona con las teorías sobre cómo se desarrolla el
trastorno de identidad disociativo, antes
personalidad múltiple (
DSM-IV). Las teorías tradicionales de los tran- ces espirituales a menudo implican alguna noción sobre la
disociación.
2.2) Teodore Sarbin (
1950) fue el primero en rechazar la idea de un "
estado alterado de conciencia " y concibió la
hipnosis como una forma de
comportamiento psicológico y social. Más específicamente en términos de "
role taking ". Vale la pena hacer constar que
Sarbin usa este término en vez de "
role playing ".
Interpretar un role sugiere una simulación,
adoptar un role no. La personas adoptan muchos roles en su vida, como estudiante, terapeuta, esposo, padre o amigo, y la comprensión de estos comportamientos como
roles sociales no implica la idea de que estén fingiendo. Sobre todo,
Sarbin emplea la
teoría del role para señalar el carácter automático de algunas
respuestas hipnóticas. Opina que el "
Role-taking " es organísmico ya que implica a todo el organismo,
no solamente los sistemas voluntarios de respuesta.

Por otra parte,
Sarbin hace hincapié, a diferencia de autores anteriores, en las diferencias individuales de las respuestas a las
sugestiones hipnó- ticas. Posteriormente
Sarbin y
Coe (
1972) llegan a la conclusión de que la persona desempeña el papel de cómo se supone que es y actúa, y del aspecto que tiene el
sujeto hipnotizado, y cumple las sugerencias del
hipnoterapeuta a este respecto.
T.X. Barber (
1969) dirigió una serie de estudios e investigaciones extensas con el fin de examinar un gran número de variables que pudieran a- fectar el
comportamiento y la experiencia hipnótica. Como resultado de esta investigación concluyó que los parámetros comportamentales dentro de la
hipnosis (variables dependientes) estaban funcionalmente relacionados con
ocho variables antecedentes: las actitudes, expectativas y creencias, las palabras y el tono de las sugestiones, la motivación, la definición de la situación como "
hipnosis ", las sugestiones de relajación, la forma de enunciar las preguntas que condicionan las respuestas, y el comportamiento adoptado por el
hipnoterapeuta.
Spanos (
1986) desde una
perspectiva socio-cognitiva enfatizó la importancia de las
sugestiones dirigidas a una meta, especialmente como medio de generar la experiencia de involuntariedad que es central en la capacidad de respuesta a la
hipnosis. Las
respuestas hipnóticas serían así una representación de un
role estratégico puesto en marcha para convencerse a sí mismo, y a los demás, de que uno está experimentando el estado su- gerido por la situación. La
hipnosis está definida sólo por el contexto social en el que se produce y a través de la manera en que los participantes consideran las respuestas hipnóticas etiquetándolas como tal.
2.3) Weitzenhoffer primero consideró la
hipnosis como un estado de
sugestionabilidad reforzada, pero más tarde la consideró como
una forma de influencia interpersonal mediante las sugestiones. Se trata del
enfoque autoritario que tienen los clínicos con una orientación más tradicional, y que consideran la conducta del cliente pasiva y permisiva.
2.4) Gill y
Brenman describieron la
hipnosis en términos psicoanalíticos como "
regresionismo " al servicio del ego.
Freud, aunque no fue muy importante en la historia de
hipnosis excepto naturalmente para desplazarla durante décadas en favor del psicoanálisis, inicialmente tenía gran interés en ella, y concluyó, una vez se desvió de las teorías de
Charcot, que representa
la relación dependiente, de una relación erotizada entre el hipnoterapeuta y el sujeto. Otros autores hablan de un incremento de la transferencia hacia el
hipnoterapeuta como
figura de autoridad casi arquetípica (por ejemplo, parental) (
Fromm, 1992, Nash, 1987). Estas teorías están completamente obsoletas y trasnochadas.
2.5) Edmonston (
1981, 1991) evaluó la
hipnosis como
relajación (basado en la teoría
Pavloviana del sueño, como una inhibición cortical par- cial). La
relajación se considera como la fuente de la que derivan los fenómenos de la
disociación, y de hecho, sigue siendo la
técnica de introducción a la
hipnosis comunmente utilizada. Sin embargo,
relajación y estado de
hipnosis no tienen relación alguna, excepto su complementariedad para concluir la
disociación.
2.6) Spiegel y
Spiegel (
1987) opinaron que la
hipnosis era una capacidad biológica distinta. La fuerte relación entre la mente y el cuerpo es e- vidente en las
interacciones hipnóticas. Estos autores describen la calidad de la interrelación entre los dos hemisferios cerebrales como la base de la
sensibilidad hipnótica. Estos autores hacen hincapié en varios de los componentes de la
hipnosis como son
la disociación (la compartimentación de los componentes de la experiencia),
la absorción (se trata de un estrechamiento en la focalización de la atención, a expensas de la atención periférica) y
la sugestionabilidad (que es alta responsividad a señales o sugestiones).
2.7) Milton Erickson mantuvo que la
hipnosis era un
estado alterado de funcionamiento, dirigido internamente. La
hipnosis es resultado de una interacción, de una relación de mutua interdependencia, y en ella cada uno sigue la iniciativa del otro y al mismo tiempo, paradójicamente, toma la iniciativa (
Erickson y Rossi, 1979). Varios seguidores de
Erickson han propuesto que la
hipnosis está mejor definida subjetivamente y fenome- nológicamente como un proceso entre individuos, y una
estrategia de comunicación para la realización de metas terapéuticas, con o sin el recurso del trance. Otra posición es la que postula la propiedad condicionadora de las palabras. Las palabras son
estímulos condicionados que representan experiencias internas. Uno usa su propia experiencia individual para dar significado a una palabra. También los gestos son
estímulos condicionados que surgen a partir de experiencias repetidas de aprender lo que significan. Así, el significado está en la persona, no en las palabras. La
comunicación hipnótica eficaz, permite a las personas interpretar y responder de formas propias y únicas a las posibilidades sugeridas por el
clínico (
Bandler y
Grinder,
1975,
1979). Esta posición nos recuerda a
Pavlov quien consideraba que la palabra constituye un
reflejo condicionado que permite pro- vocar el "
sueño hipnótico ".
2.9) Debemos reservar también por lo menos una categoría para esos modelos esotéricos,
no científicos,
no clínicos, y
no terpéuticos o modelos arcaicos de la
hipnosis, que la ven, en general, como una condición de un sutil o inobservable fluido corporal, un fenómeno del campo elec- tromagnético, o el resultado de influencias de lo sobrenatural, o contacto con reinos alternados de la existencia (en un sentido no metafórico), sino como herramienta para "
experiencias en el claustro materno " o lo que es aún peor "
experiencia de vidas aneriores " .... y en general creencias místi- cas irracionales de este estilo, que en realidad nada tienen que ver con la
hipnosis clínica.
Efectos y características del fenómeno hipnótico.
El fenómeno de la
hipnosis clínica produce una serie de modificaciones en el individuo:
a) Inercia psicomotora. Inexpresividad facial. Catalepsia ocular. Mirada fija y vacía.
b) Pasividad general motora y psíquica.
c) Aumento de la sugestibilidad.
d) Disminución del ritmo respiratorio, y a veces cardiaco, así como hipotensión.
e) En el estado sonambúlico se produce una amnesia total.
¿Qué se puede lograr con la hipnosis?.
En un estado de
hipnosis, además de los fenómenos descritos anteriormente, y que se producen de forma espontánea, podemos inducir:
a) Amnesia o hiperamnesia, que es útil en hipnoanálisis.
b) Anestesia e hiperestesia. Utilizada en fisioterapia y cirugía invasiva.
c) Modificar el ritmo cardiaco y respiratorio. (Feed-back o relajación).
d) Catalepsia. (inmovilización).
e) Visiones y sensaciones auditivas. (muy probablemente fabuladas si se realiza regresión).
f) Eliminación de la barrera cortical censora consciente, que permite introducir inducciones con fines terapéuticos. (Psicoterapia).
g) Reacciones del sistema inmunitario. (Tratamientos víricos).
h) Modificaciones por interacción de órganos (terapias fisiológicas y oncológicas).
Protocolo hipnoideo. La técnica con hipnosis clínica.
La
hipnosis clínica se puede conceptualizar como "
una forma de concentración enfocada atenta y receptiva con una sensación de conciencia paralela y constricción de la conciencia periférica ". En ella se pueden
alterar las percepciones,
manifestar disociación,
amnesia,
cumplimiento com- pulsivo de inducciones dadas, y
aceptación de incongruencias lógicas. El fenómeno de la
hipnosis se da de forma natural, incluso sin inducción formal, y por ello es importante al menos reconocer el trance.

Los mitos sobre la
hipnosis incluyen el
concebirla como sueño, el
considerarla peligrosa, o entender que
sólo ocurre cuando se la utiliza formal- mente. Es necesario matizar que hoy día la
hipnosis clínica se ha covertido ya en una
técnica específica de psicoterapia, con protocolos específicos y diferenciados de la psicoterapia clásica cognitivo-conductual que la convierten en una "
especialidad clínica ". La capacidad para abordar el estado de
hipnosis es bastante estable y sigue una distribución proporcional en la población ambulatoria, siendo la motivación del sujeto un factor significativo de la
hipnotizabilidad.