La disociación en las técnicas de hipnosis clínica.
Comprender el fenómeno de la
disociación resulta imprescindible para entender la particularidad de la
hipnosis clínica. La construcción de la
disociación constituye, en
clínica, la fase más delicada y también la más heurística del protocolo mediante
hipnosis.

La
disociación consiste en la separación introducida por el
terapeuta de la experiencia del sujeto, entre la parte
consciente de su personali- dad (consciencia vigílica racional, analítica) y la otra parte
inconsciente (emocional, instintiva, no demasiado analítica) propicia la aparición de reac- ciones calificadas por el término de
hipnóticas.

A partir de este punto de la
sesión, el
terapeuta va a «
automatizar», a través de los términos clínicos que utilice, ciertas partes del organis- mo del
paciente. Según las creencias y el nivel cultural del
paciente, el
terapeuta puede emplear directamente la palabra «
inconsciente», o emplear metáforas como: «
una parte de usted mismo», «
su no-consciente», etc. El i
nconsciente está considerado aquí como un proceso psíquico en el que las
funciones mnésicas, la lógica, las conclusiones y las tomas de posición evolucionan paralelamente, y de una forma autónoma, como contrapartida a los procesos de nuestra
consciencia inmediata. El
inconsciente es no es muy lógico y coherente, en la medida que nuestra parte emocional resulta poco analítica y racional, permitiendo de esta forma procesos adaptativos imposibles desde la postura lógica (racional cons- ciente). Pero sobre todo, el
inconsciente es un proceso en interacción con otros procesos y otros contextos.

Por
hipnosis se entiende también la experiencia subjetiva de uno mismo en este estado mental de
focalización. Esta experiencia subjetiva va a depender del momento del ciclo vital del cliente o
paciente, de la historia única de sus aprendizajes, y de otra serie de variables personales (por ejemplo, el nivel de cansancio) y contextuales (por ejemplo, las personas muestran más sugestibilidad cuando consideran que están en una situación de peligro para su integridad física).

Desde el punto de vista de la experiencia subjetiva del sujeto, cabe decir que toda
hipnosis es auto-
hipnosis, como bien manisfestó
Milton Erickson. Se entiende por auto-
hipnosis la capacidad para, siguiendo las propias inducciones, lograr voluntariamente alcanzar un determinado nivel de
focalización con objeto de estructurar variables comportamentales o respuestas fisiológicas. Puede considerarse por tanto, que toda aplicación de la
hipnosis por el
terapeuta, no deja de ser sino una
autohipnosis voluntariamente aceptada (
Sanders, 1991).

En efecto, es el propio sujeto el que siguiendo las instrucciones y las pautas marcadas por el
terapeuta quien produce por sí mismo las reacciones que experimenta. Como comentan
Orne y
McConKey (
1981) el uso de la
hipnosis clínica generalmente establece el protocolo para el uso de la
autohipnosis.

Según hemos visto, las personas responden a la
hipnosis clínica de diferentes formas. Algunas describen su experiencia como un estado altera- do de la consciencia. Otras describen la
hipnosis clínica como un estado normal de
atención focalizada, en el que se sienten muy en calma y rela- jados. (
T.X. Barber 1999). Mediante la evidencia empírica de diversos estudios con grupos amplios de población, se puede hablar de tres patrones típicos de respuesta que se dan entre las personas que puntúan muy alto en los
tests de susceptibilidad hipnótica y que por tanto, se constitu- yen como
pacientes especialmente indicados para el tratamiento bajo
hipnosis clínica (aunque es necesario indicar que en principio toda persona es susceptible de ser tratada mediante
hipnosis):
1) Las personas con
tendencia a la fantasía y a la imaginación. (consecuente visualizan con mucha facilidad).
2) Los sujetos con
tendencia a la disociación. (ya que el proceso disociativo de la
hipnosis les resulta sencillo y familiar).
3) Los sujetos con una
actitud positiva ante el tratamiento con
hipnosis. (dado que la activación del rapport colabora con el
terapeuta).

La capacidad que tiene un
paciente para reaccionar a las
sugestiones en
hipnosis clínica puede verse inhibida por miedos e inquietudes que surgen de conceptos erróneos bastante comunes. Al contrario de algunas descripciones sobre la
hipnosis en libros no clínicos, películas o en televi- sión, las personas que entran en
hipnosis clínica no pierden el control sobre su comportamiento. Estas personas permanecen conscientes de quie- nes son, y recuerdan normalmente lo que ha sucedido durante la
sesión de
hipnosis clínica, salvo que se les sugiera específicamente
amnesia, como máximo pueden mostar una ligera
confusión espacio-temporal propia de los elementos inherentes a la introducción del estado de
hipnosis (procesos de
relajación sistemática).

La
hipnosis facilita la estructuración de la sugestión
clínica, pero no fuerza a las personas a tener estas reacciones (
Kirsch, 1994). Desde el punto de vista del procesamiento de la información y de las emociones: La
hipnosis clínica puede considerarse como un estado transitorio de inhibi- ción de la
consciencia vigílica, inducido externa o internamente, en el cual el proceso de la información, tanto de los
estímulos que se generen del exterior, como de los generados por el propio
paciente (psico-imágenes, pensamientos, respuestas emocionales y sensaciones), tienen una gran capacidad de
condicionamiento sobre el resultado del proceso de dicha información. Esto es, sobre el aprendizaje, desde un amplio sentido del tér- mino (emocional, cognitivo y comportamental). Ello se debe a la introducción de
técnicas clínicas de tipo
cognitivo,
conductual,
motivacional o de
refuerzo, y en otras ocasiones
aversivo.

Aunque con importantes variables, diversos autores han teorizado sobre la
hipnosis, dado que es una palabra que evoca muchas asociaciones y ha captado la atención de bastantes pensadores e investigadores creativos del campo de la
psicología (
S. Freud, W. Wundt, W. James, I. P. Pavlov, Clark Hull, J. Wolpe, H. Eysenck, M. Orne, A. Ellis, entre otros). A pesar de que no exista una teoría predominante sobre la
hipnosis clínica en aquel momento, la manera de conceptualizar la
hipnosis tiene profundas implicaciones en sus aplicaciones potenciales (
Yapko, 1995).
Las viejas definiciones de la hipnosis.
Presentamos aquí una relación de algunas definiciones sobre el concepto de la
hipnosis clínica, basada en una clasificación desarrollada por
J. Zeig en 1988,que aunque ya se encuentran obsoletas se pueden identificar claramente los diferentes puntos de vista del momento:
1) P. Janet (y
E. Hilgard más tarde) pensó que durante la
hipnosis había una disociación de las funciones psíquicas (lo que resultó rigurosa- mente cierto). Esto significaba el fraccionamiento de aspectos de la conciencia, con una de las fracciones aparentemente dominante en cualquier mo- mento, pero con otros aspectos capaces de influir en la conducta al mismo tiempo, o de reemplazar el aspecto dominante (lo que parcialmente es cier- to). Según la teoría de neo-disociación (
Hilgard, 1986), cada persona posee un determinado número de
sistemas cognitivos secuenciados jerárquicamente los cuales son alterados por la
hipnosis. Esta teoría es congruente con la consideración de la
hipnosis como un estado de concien- cia alterado, separado y distinto del vigílico, aunque la jerarquización de los
elementos cognitivos no consiguió prosperar demasiado.
2) Teodore Sarbin en 1950 fue el primero en rechazar la idea de un "
estado alterado de conciencia" y concibió la
hipnosis como una for- ma de comportamiento psicológico y social. Más específicamente en términos de "
role taking". Vale la pena hacer constar que
Sarbin usa este tér- mino en vez de "
role playing". Interpretar un "
role" sugiere una simulación, adoptar un "
role" no.

Las personas adoptan muchos roles en su vida, como estudiante,
terapeuta, esposo, padre o amigo, y la comprensión de estos comportamien- tos como roles sociales no implica la idea de que estén fingiendo. Sobre todo,
Sarbin empleaba la teoría del "
role" para señalar el carácter automático de algunas respuestas a la
hipnosis clínica. Opinaba que el "
role-taking" era organísmico ya que implica a todo el organismo, no solamente los sis- temas voluntarios de respuesta. Por otra parte,
Sarbin hacía hincapié, a diferencia de autores anteriores, en las diferencias individuales de las respuestas a las
sugestiones hipnóticas. Posteriormente
Sarbin y
Coe (
1972) llegan a la conclusión de que la persona desempeña el papel de cómo se supone que es y actúa en consecuencia, y del aspecto que tiene el sujeto
hipnotizado, y cumple las sugerencias del
hipnoterapeuta a este respecto. Nunca pudieron demostrar su postulado y su teoría no prosperó. Hoy se sabe que era absolutamente incorrecta.
T.X. Barber en 1969 dirigió una serie de estudios e investigaciones extensas con el fin de examinar un gran número de variables que pudieran afectar el comportamiento y la
experiencia hipnótica. Como resultado de esta investigación concluyó que los parámetros comportamentales de la
hipnosis (variables dependientes) estaban funcionalmente relacionados con ocho variables antecedentes: las
actitudes,
expectativas y
creen- cias, las
palabras y el tono de las
sugestiones, la
motivación, la definición de la situación como "
hipnosis", las
sugestiones de
relajación, la forma de enunciar las preguntas que condicionan las respuestas, y el comportamiento adoptado por el experimentador.
Barber llego a elaborar una definición de la
hipnosis clínica bastante coherente y acertada muy parecida a la actualmente aceptada.
Spanos en 1986 desde una perspectiva socio-cognitiva enfatizó la importancia de las
sugestiones dirigidas a una meta, especialmente como medio de generar la experiencia de involuntariedad que es central en la capacidad de respuesta a la
hipnosis clínica. La respuesta
hipnótica sería así una representación de un "
role" estratégico puesto en marcha para convencerse a sí mismo, y a los demás, de que uno está experimentando el estado sugerido por la situación. La
hipnosis clínica está definida muchas veces por el contexto social en el que se produce y a través de la manera en que los participantes consideran las respuestas
hipnóticas etiquetándolas como tal (
Spanos, 1991).
3) Weitzenhoffer primero consideró la
hipnosis clínica como un estado de sugestionabilidad reforzada, pero más tarde la consideró como una forma de influencia interpersonal mediante las
sugestiones. Se trata del enfoque autoritario que tienen los clínicos con una orientación más tradicio- nal, y que consideran la conducta del
paciente pasiva y permisiva. Como resulta obvio, esta teoría estaba completamente equivocada.
4) Gill y Brenman describieron la
hipnosis clínica en términos psicoanalíticos como "
regresionismo" al servicio del
ego (de donde posteriormente se derivó la
hipnosis regresiva que tanto perjuicio causó a los
pacientes al fomentar la fabulación llevada al ámbito emocional, que produjo y sigue produciendo no pocos
trastornos disociativos y de
personalidad múltiple).
Freud, aunque no fue muy importante en la historia de la
hipnosis clínica (más bien es el responsable de su pérdida de influencia en favor del
psicoanálisis durante la primera mitad del siglo
XX), inicialmente tenía gran interés en ella, y concluyó, una vez se desvió de las teorías de
Charcot, que representa la relación dependiente, de una relación erotizada entre el
hipnoterapeuta y el
paciente. Estas teorías de tipo libidinal
Freudianas están hoy completamente obsoletas y supera- das. Sin embargo, el daño
Freudiano a la
hipnosis clínica ya estaba hecho. Incluso hoy, las reminiscencias
Freudianas siguen existiendo en for- ma de
hipnosis regresiva, aunque con criterios aún más disparatados de lo que
Freud podía llegar a imaginar.

Otros autores hablan de un incremento de la
transferencia hacia el
hipnoterapeuta como figura de autoridad casi arquetípica (por ejemplo, parental) (
Fromm, 1992, Nash, 1987). Hoy se entiende esta
transferencia como elemento colateral del
rapport y resulta claramente demostra- do que no es superior ni inferior a la obtenida por otros procedimientos de intervención psicoterapéuticos diferentes de la
hipnosis clínica.
5) Edmonston en 1981 a 1991 evaluó la
hipnosis como
relajación (basado en la teoría
Pavloviana del sueño, como una inhibición cortical parcial). La
relajación se consideraba como la fuente de la que derivaban todos los fenómenos como la
regresión y la
disociación. Resulta una obviedad lo equivocado de estas teorías. Aunque esto se une históricamente a varias teorías filosóficas sobre cómo la "
conversión" que se emplea en actividades religiosas fervientes, tal como es el caso de los psiquiatras
W. Sargant o
Brian Weiss.
6) Spiegel y Spiegel en 1987 opinaron que la
hipnosis clínica era una capacidad biológica distinta. La fuerte relación entre la
mente y el
cuerpo. Les parecía evidente en las interacciones
hipnóticas. Estos autores describían la calidad de la interrelación entre los dos hemisferios cere- brales como la base de la
sensibilidad hipnótica, haciendo hincapié en varios de los componentes de la
hipnosis clínica como la
disociación (entendiendola como una compartimentación de los componentes de la experiencia), la
absorción (que describían como un estrechamiento en la
fo- calización de la atención, a expensas de la
atención periférica) y la
sugestionabilidad. La inexactitud de estas teorías resulta casi irritante en la actualidad por la confusión que pueden generar.
7) Milton Erickson mantuvo que la
hipnosis era un estado alterado de funcionamiento, dirigido internamente, y que La
hipnosis era resultado de una interacción, de una relación de mutua interdependencia, y en ella cada uno sigue la iniciativa del otro y al mismo tiempo, paradójicamente, to- ma la iniciativa (
Erickson y Rossi, 1979). Hoy sabemos que en absoluto es así.
8) Varios seguidores de
Erickson han propuesto que la
hipnosis está mejor definida subjetivamente y fenomenológicamente como un proceso entre individuos, y una estrategia de comunicación para la realización de
metas terapéuticas, con o sin el recurso del
trance, lo que resulta más o menos lo mismo que no decir nada, aunque lo que si es evidente es que las
técnicas psicoterapéuticas empleadas en
hipnosis, no son exactamente estrategias de comunicación. Por otra parte, viene a poner en evidencia lo obsoleta que ha quedado ya la
hipnosis Ericksoniana.

Otra posición muy socorrida en su tiempo era la que postulaba la propiedad
condicionadora de las palabras. Se entendían las palabras como
estímulos condicionados que representaban experiencias internas, de forma que una persona usaba su propia experiencia individual para dar sig- nificado a una palabra. De ahí nació la famosa definición de
scripts o
guiones, que gozaron de gran popularidad en la década de los
70, especialmente en
Estados Unidos. Este absurdo concepto no tardó mucho en volatizarse por lo insostenible del mismo clínicamente hablando, aun- que propició el comienzo de grandes negocios de "
venta de scripts" tanto para
terapeutas como para
pacientes, en cintas de cassette.

Algunos llegaron incluso a considerar también los gestos como
estímulos condicionados que surgen a partir de experiencias repetidas de a- prender lo que significan. Así, el significado está en la persona, no en las palabras. Este postulado no era menos absurdo que el anterior y una pésima interpretación de los
procesos de aprendizaje. Esta posición nos recuerda a
Pavlov quien llegó a considerar que las palabras constituían un
re- flejo condicionado que permitía provocar el "
sueño hipnótico", lo que posteriormente se definió como "
llave" y que en la actualidad solo es aceptado como
reflejo condicionado dirigido a disminuir los procesos de introducción al estado de
hipnosis. La enorme contribución de
Pavlov en los procesos del
condicionamiento que le valío el
premio Nobel, hace que corramos un tupido velo sobre estos pequeños deslices que tubo en el proceso.
9) Debemos reservar también por lo menos una categoría para los numerosos
modelos esotéricos, no científicos, o modelos arcaicos de la
hipnosis, que la ven, en general, como una condición de un sutil o inobservable fluido corporal, un fenómeno del campo electromagnético (tal cual la veía
Mesmer en su
magnetismo animal), o el resultado de influencias de lo
sobrenatural, o contacto con reinos alternados de la existencia (en un sentido no metafórico), sino como herramientas para revivir experiencias en el claustro materno (es decir, el saco amniótico) o lo que es peor, supuestas vidas anteriores...etc, etc. Estas definiciones y modelos son habitualmente propios de personas poco ilustradas o místicas sin valor cientí- fico o clínico alguno, que no merecen más comentario.