Aparotología clínica moderna para medición y experimentación en hipnosis clínica.
El empleo del
E.E.G. en la
hipnosis se remonta a los años
20. La técnica del
E.E.G. es relativamente simple: Consiste en recojer la actividad eléctrica del cerebro mediante electrodos implantados en el cuero cabelludo.

Como la actividad eléctrica del cerebro es bastante débil para hacerla legible se amplifica y descompo- ne en segementos de frecuencia.

Las bandas de frecuencia utilizadas habitualmente son:
Theta (4 a 8 hercios).
Alfa (8 a 13 hercios).
Beta (17 a 30 hercios).
Gamma (30 a 60 hercios) (en la banda Gamma se incluye la actividad "de 40 hercios" que abarca de 35 a 45 hercios).

Aunque al principio se equiparon los patrones encefalográficos del sueño y de la
hipnosis, ya que en los años
40 se vió que el patrón
E.E.G. del sueño difería nítidamente de los propios del estado vigil y de la
hipnosis.

A finales de los años
60 diversos estudios, algunos de ellos publicados en la revista
Nature, sugerían que la
hipnosis era un "
estado Alfa". Como las
ondas Alfa indican un estado despierto y alerta se in- firió apresuradamente que la
hipnosis podría suponer un estado de conciencia superior. Esta idea alcan- zó cierta popularidad en
1968. En relación con la
hipnosis, se realizaron talleres para aprender a gene- rar ritmos
Alfa. Pero posteriormente se ha visto que la
hipnosis no es sólo un estado
Alfa y que la in- vestigación con las
ondas Alfa como indicador de
hipnosis ofrece resultados muy ambiguos.

En los años
90, partiendo de los estudios realizados por la
Dra. Crawford y su equipo, se empezaron a relacionar las
ondas Theta con la susceptibilidad en
hipnosis. Lo cual parece lógico, pues estas ondas guardan relación con la atención focalizada, un componente básico de la experiencia en
hipnosis. Así, a lo largo de ese decenio fueron apareciendo trabajos que ponían de manifiesto la tendencia de las
ondas Theta cuando un sujeto entra en
hipnosis. Dicho incremento se produce en los individuos que son exca- sa o altamente hipnotizables, aunque es mayor en los segundos. En
2001, sin embargo el equipo en torno a
John Gruzelier, del
Colegio Imperial de Ciencia, técnica y medicina de Londres publicó un gran trabajo en el que se concluía que el aumento de las
ondas Theta no era tanto un indicio de suscep- tibilidad hipnótica, cuanto mero indicador de relajación que continuaba después de la
hipnosis; sólo las
ondas Alfa permitían medir la susceptibilidad y la experiencia en
hipnosis.

Con todo, la opinión más extendida en la actualidad sigue siendo que las
ondas Theta guardan re- lación con la susceptibilidad en
hipnosis y que reflejan la actividad de la
corteza cingulada (la parte medial de la corteza cerebral que se integra en el sistema límbico y se corresponde con los mecanismos ce- rebrales vinculados con los procesos de emoción y motivación).

Hay otro marcador
E.E.G. al que la investigación en
hipnosis presta consideración: La banda de
40 hercios. También a comienzos de los
90 Vilfredo de Pascalis y su equipo de la
Universidad de Ro- ma, informaron que los sujetos altamente susceptibles a la
hipnosis, mostraban una producción copiosa de ondas de
40 hercios en el emisferio derecho durante la
hipnosis. Posteriormente la
Dra. Crawford ya en
2001, comprobó que estas ondas, al igual que las
Theta, estaban en relación con la aparición de la atención focalizada, lo que explicaba su relación con la
hipnosis.

En
1999 Gruzelier propuso un modelo consistente en
3 etapas electroencefalográficas de la induc- ción a la
hipnosis que siguen manteniendo hoy su valor como referencia.
1) En la primera se produce un incremento en la actividad del lóbulo frontal en el hemisferio izquierdo, asociado a la focalización del sujeto, en la voz del
hipnoterapeuta.
2) En la segunda etapa tiene lugar una toma de control por parte de los sistemas inhibidores frontolím- bicos cuando el individuo mediante la inducción en
hipnosis se "
deja ir" guiado por las sugestiones del cansancio y la
relajación.
3) La tercera etapa está marcada por una implicación de las funciones corticales temporoposteriores, particularmente del hemisferio derecho en los individuos altamente receptivos a la
hipnosis. A través de la imaginación pasiva.
Gruzelier llamó también la atención acerca del hecho de que las personas escasa o poco sensibles a la
hipnosis mostraban poca actividad en uno de los primeros estadíos o en ambos.

Por último, en relación con las técnias electroencefalográficas, se ha desarrollado una nueva técnica que consiste en manipular los patrones de las ondas cerebrales. Para mejorar de esta forma la recep- tividad a la
hipnosis: El llamado
entrenamiento E.E.G.
La estrategia se apoya en un estímulo especial: La estimulación mediante ritmo binaurales.
