
Los
pensamientos irracionales y consecuentemente la
distorsión cognitiva que de ellos se de- riva está detrás de la práctica totalidad de
trastornos de la conducta y los síndromes patológicos.

Por su condición de
irracionales, estos trastornos del pensamiento son frecuentemente, por no decir siempre,
ego-distónicos, lo que impide su racionalización y les hace indectables para el
paciente, has- ta que se somete a
terapia.

Es por esta razón que la
re-estructuración cognitiva es el primer paso que suele darse en toda
terapia bajo
hipnosis clínica.

Aunque el concepto de
terapia cognitiva procede del psico-análisis en
1926 Lungwitz crea este término para desiganar un modelo de
terapia completamente renovado, alcanzando con
Beck y
Ellis su estructura actual, (sin menoscabo de la valiosa aportación de
Adler) ya muy alejada de
Freud.

Según
Skinner en
1974 los enfoques
conductistas mantenian un enfoque unidireccional de la cau- salidad conductual, de forma que los determinantes de la conducta eran fundamentalmente ambientales y estaban representados por las
contingencias de reforzamiento. Esas mismas contingencias ambien- tales podían llevar a una forma de
conducta llamada "
conocimiento" donde el sujeto aprendía a descri- bir relaciones funcionales entre la
conducta y
contingencias; descripciones que podían ser o no reales.

De esta manera la "
cognición" era un repertorio conductual sujeto a las contingencias del ambiente. Posteriormente, el
conductismo se fué haciendo más
cognitivo, y el sujeto humano empezó a ser visto como un copartícipe en su
conducta. Este era capaz de "
abstraer reglas de relación de contin- gencias" más allá de las relaciones inmediata reales. Se comienza así a hablar de "
determinismo recí- proco" como determinó
Bandura en
1976 y cuyo modelo aplicado se sigue actualmente en las
terapias cognitivas bajo
hipnosis clínica, aunque
Bandura jamás contemplo la aplicación de su modelo en es- tado de
hipnosis.

Los factores personales internos y la
conducta se determinan recíprocamente. La teoría de la psico- patología o el
trastorno emocional cognitivo mantiene que la
percepción y la
estructura de las experiencias del individuo determinan claramente sus
sentimientos y
conducta.