Auto-estima, Auto-concepto y Auto-control.
1). Introducción.
Toda persona tiene en su interior sentimientos, que según su personalidad puede manifestarlos de diferentes maneras. Muchas veces esta mani- festaciones dependen de otros factores, según el lugar físico, sentimental y emocional, éstos pueden influir positiva o negativamente en la formación de la persona, es decir, en su
auto-estima.

¿Qué síntomas manifiestan las personas que sufren un desfase de su
auto-estima?.

¿Cuáles son los factores que influyen en la persona que se produzca ese desfase?.

¿Cómo tratar a una persona que posee una baja
auto-estima?.
2). Definiendo la Auto-estima.
La
auto-estima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. Ésta se aprende, cambia y es mejorable (o empeorable). A partir de los 5-6 años es cuando empezamos a formarnos un concepto de cómo nos ven nuestros mayores (padres, maestros), compañeros, amigos, etcétera y de las experiencias que vamos adquiriendo.

Según como se encuentre nuestra
auto-estima, ésta es responsable de muchos fracasos y éxitos, ya que una
auto-estima adecuada, vinculada a un concepto positivo de mí mismo, potenciará la capacidad de las personas para desarrollar sus habilidades y aumentará el nivel de seguridad personal, mientras que una
auto-estima baja enfocará a la persona hacia la derrota y el fracaso.
3). Baja Auto-estima.
Todos tenemos en el interior sentimientos no resueltos, aunque no siempre seamos conscientes de estos. Los sentimientos ocultos de dolor suelen convertirse en enfado, y con el tiempo volvemos ese enfado contra nosotros mismos, dando así lugar a la
depresión. Estos sentimientos pueden asu- mir muchas formas:
odiarnos a nosotros mismos,
ataques de ansiedad,
repentinos cambios de humor,
culpas,
reacciones exageradas,
hipersensibilidad, encontrar el lado negativo en situaciones positivas o sentirse
impotentes y
auto-destructivos.

Cuando una persona no logra ser auténtica se le originan los mayores sufrimientos, y los trastornos psicológicos, a veces la depresión, las neuro- patías y ciertos rasgos que pueden no llegar a ser patológicos, pero que crean una serie de insatisfacciones y situaciones de dolor, como por ejemplo, timidez, vergüenza, temores o trastornos psicosomáticos.

La
auto-estima es importante porque es nuestra manera de percibirnos y valorarnos como así también moldea nuestras vidas. Una persona que no tiene confianza en sí misma, ni en sus propias posibilidades, puede que sea por experiencias que así se lo han hecho sentir o por mensajes de confir- mación o desconfirmación que son trasmitidos por personas importantes en la vida de ésta, que la alientan o la denigran.

Otra de las causas por las cuales las personas llegan a
desvalorizarse, es por la comparación con los demás, destacando de éstos las virtudes en las que son superiores, por ejemplo: sienten que no llegan a los rendimientos que otros alcanzan; creen que su existencia no tiene una finalidad, un sentido y se sienten incapaces de otorgárselo; sus seres significativos los descalifican y la existencia se reduce a la de un ser casi sin ser. No llegan a comprender que todas las personas son diferentes, únicas e irrepetibles, por lo que se consideran menos que los demás.

La persona, va creciendo y formando su personalidad dentro del ambiente familiar, que es el principal factor que influye en la formación de la mis- ma, ya que le incorpora a ésta los valores, reglas y costumbres que a veces suelen ser contraproducentes. Algunos de los aspectos ya mencionados son incorporados, a la familia, por medio del "
modelo " que la sociedad nos presenta, y éste es asimilado por todos los grupos sociales. Pero, la personalidad de cada uno, no sólo se forma a través de la familia, sino también, con lo que ésta cree que los demás piensen de ella y con lo que piensa de sí misma, al salir de este ambiente y relacionarse con personas de otro grupo diferente.
4). La Familia.
La
auto-estima, además es aprender a querernos y respetarnos, es algo que se construye o reconstruye por dentro. Esto depende, también, del ambiente familiar en el que estemos y los
estímulos que éste nos brinda.

En la
violencia familiar las víctimas y los victimarios poseen muy baja
auto-estima, ya que por un lado, la víctima es una persona a la que se maltra- ta sin que ésta pueda poner límites y no se da cuenta de que está siendo objeto de abuso. Por otro lado, los victimarios compensan lo inferior que se sienten, maltratando y abusando, en este caso, a un familiar.

Muchas de las
heridas emocionales que tiene una persona, producidas en su niñez pueden causarnos
trastornos psicológicos emocionales y físicos (cáncer, úlceras, hipertensión, trastornos cardíacos y alimentarios, problemas en la piel, depresiones, etc.), produciendo dificultades en la vida de las mismas (conflictos serios en el trabajo, disminución de la energía y de la capacidad creativa, relaciones matrimoniales desastrosas, no poder hacer o conservar amigos, poco entendimiento con las hijas e hijos).

Existen padres, madres, docentes o cuidadores que humillan, desprecian, no prestan atención, se burlan o ríen del niño/a cuando éste pide ayu- da, siente dolor, tiene un pequeño accidente, necesita que le defiendan, expresan miedo, piden compañía, se aferra buscando protección, tiene vergüenza, etc.. Estas actitudes se completan con otras totalmente opuestas, demostrándole al niño que es "
querido y que goza de atención " creándole una gran confusión. Pero estas muestras de cariño son aparentes, adjudicándole un rotulo a su identidad, que trae como consecuencia un peso negativo en formación y en el desarrollo de sus capacidades.

En el momento en que la persona afectada es adulta, transmitirá la humillación o el maltrato a personas más pequeñas o vulnerables. Es una ca- dena hereditaria de abuso y poder, ya que el desprecio y la vergüenza vivida en la infancia son la fuente de los problema que afectan en la vida adulta y los causantes de la baja
auto-estima.

La principal imagen y más generalizada forma de violencia es el
maltrato emocional. Hay muchas maneras pasa asustar a un niño y hacerlo sentir culpable e intimidado, sin recurrir a la violencia física. El niño o la niña se atormenta con pensamientos y sentimientos que no puede comunicar ni com- partir con nadie y aprenden a soportar el dolor en silencio.

La
auto-estima y la comunicación están muy relacionadas, porque según como se diga algo, el efecto será positivo o negativo, de aprendizaje o de resentimiento, que se transmite desde la infancia hacia el futuro. Por esta razón, se entiende que los padres y madres que dañan la
auto-estima de sus hijos no siempre lo hacen intencionadamente, ya que ellos fueron educados del mismo modo.

Cuando los padres quieren que sus hijos reaccionen como ellos desean, suelen comportarse de maneras peculiares. Estas maneras pueden ser:
a).
Mártires: Controlan al niño haciéndolo responsable de su sufrimiento y culpable por todo lo que pueda querer o hacer que no le caiga bien a estos mártires, a quienes nada les viene bien, y recurre a las quejas, los reproches, las lágrimas, las amenazas de que les va a dar una ataque, et- cétera:
- Ves como me sacrifico por ti y no te importa.
- Lo dejé todo para criarte y me lo pagas haciendo eso.
- ¿En que nos equivocamos para que nos hagas estas cosas?.
b).
Los dictadores: Controlan al niño o la niña atemorizándolos cuando hacen algo no autorizado, son estrictos y amenazantes para que obedez- can y todo los enfurece. Condenado de manera inapelable al niño, con burlas, gritos, despliegue de poder y dominación.
- Como puedes ser tan estúpido/a, como no te das cuenta de las cosas.
- Te avisé y ahora verás lo que te pasa por no obedecer.
- Yo no tengo que darte explicaciones, lo haces porque te lo ordeno y punto.

A veces estos roles (
mártir y
dictador) se combinan, se alternan y agregan mas confusión a los chicos porque también van acompañados con de- mandas o manifestaciones de cariño. Y si un hijo llega a quejarse, a llorar o a reclamar por el trato que recibe puede volver a ser juzgado, culpado y a veces descalificado.

Según se comuniquen nuestros padres con nosotros, así van a ser los ingredientes que se incorporen a nuestra personalidad, nuestra conducta, nuestra manera de juzgarnos y de relacionarlos con los demás. Esas voces quedan resonando dentro de nosotros toda la vida. Por eso hay que aprender a reconocerlas y anular su poder para que no nos sigan haciendo sufrir, para liberarnos de esos
mandatos distorsionados y para no volver a repetírselos a nuestros hijos e hijas.

Ninguna forma de maltrato es educativa y ningún mensaje o comunicación que culpabiliza, critica, acusa, insulta o reprocha
es un buen estímulo para nadie. Y menos en la infancia, cuando no hay posibilidades de defenderse, protejerse o entender que es la impotencia y el desconocimiento de otras formas de trato lo que lleva a los padres y madres a asumir ese papel de mártir o de dictador.
5). Como curar la auto-estima herida en la infancia.
Para comenzar a ejercitase en hacer desaprender lo negativo que nos inculcaron..., y sanar a ese niño/a que quedaron escondidos y heridos en nosotros, podemos ir reemplazando las viejas ideas que construimos por otras. Repetir estas afirmaciones con frecuencia es una manera de comuni- carnos con nosotros mismos, de ayudarnos a adquirir seguridad y tener presentes nuestros derechos:
- Realizo mis elecciones y acciones con responsabilidad y sin temor.
- Solo yo decido de que modo utilizo mi tiempo, pongo límites a quienes no respetan esto, hago acuerdos para combinar mi tiempo con el de otros, pero sin someterme.
- Me aplico en mi trabajo con responsabilidad pero, si algo no va bien, no es porque yo sea un fracaso sino que todavía tengo que aprender más.
- Me hago responsable del modo en cómo trato a los demás y evito repetir lo que a mí me hizo sufrir.
- Tengo confianza en poder resolver lo mejor posible cualquier situación.
- Aprendo a comunicar mis sentimientos y respeto los de otros.
- Cambio mis opiniones sin temor si me doy cuenta que no eran correctas.
- Soy una persona valiosa, capaz, creativa y estoy abierta para cambiar todos los aspectos de mi vida.
6). La comunicación en la violencia familiar.
La comunicación y el intercambio de mensajes son permanentes entre los seres humanos. Ésta no es solo lo que hablamos, sino todo lo que hace- mos o no hacemos: Silencios, posturas, gestos, actitudes, expresiones, tonos de la voz que cambian el sentido de lo que se dice y miradas signi- ficativas. Por eso una persona puede manejar la comunicación como un elemento de poder sobre otros, que le permite controlar la relación e influir so- bre las personas para obtener las respuestas que desea.

“
El ejercicio de la violencia en todas sus formas es una manera de comunicar algo que se quiere lograr, por lo general, el dominio de la situación y el control sobre los demás; y una manera de comunicar lo que le sucede a la persona a la que se ejerce la violencia. " Éstas se sienten impotentes, no conocen otras formas de obtener
atención y
protagonismo y repiten lo que le hicieron a ellos de niños. También son incapaces de manifestar sus sentimientos, sus emociones, carecen de habilidad para conversar y lograr acuerdos, en conclusión, tienen un grave problema de comunicación y necesitan imponerse para sentirse poderosos y compensar su baja
auto-estima.
7). La Sociedad.
La sociedad cumple una función muy importante para la persona, ya que a partir de la cultura de ésta, la familia adopta diferentes pautas o formas de vida que son transmitidos a sus miembros y determinan o ayudan a formar la personalidad de cada uno, teniendo a ésta como modelo social.

Las personas que tienen poca confianza en su capacidad dentro de la sociedad, tienden a buscar roles sometidos y evitan las situaciones que re- quieren asumir responsabilidades. En nuestra sociedad el nivel de
auto-estima de una persona esta en cierta medida, ligado a lo que hace para ganar- se la vida. Por ejemplo: un hombre puede alcanzar una posición social elevada y tener, no obstante una baja
auto-estima. Puede tener conciencia de la importancia que tiene, pero aun así considerarse a sí mismo, un ser humano despreciable, indigno de respeto y del afecto de los demás. "
Puede experimentar sentimientos crónicos de inferioridad porque no es atractivo, por ejemplo...", puede sentir que es físicamente débil o un cobarde, o pue- de considerarse condenado a causa de su identidad étnica.

Los criterios mediante los cuales, las personas, se evalúan a si mismas son culturales. Algunos de estos criterios son: si eres gordo, flaco; atrac- tivo, feo; blanco, negro; rubio, moreno, o si tienes la capacidad para luchar, honestidad, capacidad para soportar el dolor, la astucia para ganar dine- ro, los modales, la capacidad para manipular a las demás personas, etc...

Toda persona se ve a si misma desde le punto de vista de los grupos en que participa y todo aquello que piensen de uno influirá positiva o negativamente en la personalidad o forma de pensar.
8). La Escuela.
Es fundamental que los padres y maestros o docentes en quienes los padres confíen, sean capaces de transmitir valores claros. Es muy importante que se les enseñe a los niños, el significado de esos valores. Los maestros deben conocer el ambiente y aceptarlo si quieren ayudar a los niños a que vean estos dentro del mismo. En todos los ambientes el niño tiene las mismas necesidades básicas de amor y seguridad, el derecho de ser una persona de valor y tener la oportunidad de triunfar.

Los educadores deben ser conscientes de los distintos ritmos de desarrollo de cada niño, para que el mismo se sienta cómodo con el mismo y su capacidad de desarrollo. También podriamos decir que los maestros pueden favorecer u obstaculizar el proceso por el cual uno puede encontrarse a sí mismo. Su comprensión o la ausencia de la misma, pueden favorecer o obstaculizar la personalidad que se desarrolla y está en vías de manifestarse. Es por esto que el educador tiene mucha responsabilidad en este asunto tan importante, durante ese período de tiempo necesario para que uno se encuentre a sí mismo.

También es necesario saber que la mente de cada niño está llena de imágenes. Estas imágenes son de tres dimensiones. En primer lugar, se rela- ciona con la imagen que tiene de sí mismo. Puede imaginarse a sí mismo como una persona que puede llegar a triunfar. Por el contrario, el niño puede tener la impresión de ser una persona de poco valor, con escasa capacidad y pocas posibilidades de lograr éxitos en algún área de su actividad.

El segundo grupo de imágenes se vincula con la opinión que el niño tiene de sí mismo en relación con otras personas. Puede considerar que sus va- lores, sus actitudes, su hogar, sus padres, el color de su piel o su religión, son la causa de que se le mire con temor , desconfianza y disgusto, o que se le trate con interés.

El tercer juego de imágenes se vincula con la imagen de sí mismo, tal como desearía que fuera. Si la distancia entre estas dos imágenes, como se ve realmente y la imagen idealizada, no es grande, de modo que a media que crece y madura pueda alcanzar la asimilación de estas dos imágenes, se puede decir que se acepta a sí mismo como persona.

La imagen que cada niño tiene de sí mismo se forma a través del reflejo de las opiniones de los demás, a este aspecto de la
auto-estima se le denomina
auto-concepto.
9). El auto-concepto.
Para comprender el
auto-concepto es necesario entender que algunas veces los niños sólo se desarrollan mediante la aprobación, y que la crítica debe esperar hasta que el niño sea suficientemente fuerte para aceptarla.

En general se considera
auto-concepto el hecho de condicionar nuestras actuaciones y nuestra conducta a la opinión de los demás y no a la pro- pia, por tanto cada vez que se realiza una acción considerando que eso es lo correcto desde el punto de vista de los demás o de la sociedad en general, aunque no bajo el propio, y aún así se realiza, es una efecto del
auto-concepto bajo.

Es lo que creemos que la gente opina de nosotros, cómo nos ve, cómo somos percibidos por los demás, y la mayoría de las veces descubrimos que el concepto que nosotros tenemos de nosotros mismos no se corresponde con la imagen que le damos a los demás.

El
auto-concepto es una apreciación de la
auto-estima, dado que resulta prácticamente imposible actuar con una
auto-estima alta y un
auto-concepto bajo o al revés.
10). Actitudes o posturas habituales que indican auto-estima baja.
Autocrítica dura y excesiva que nos mantiene en un estado de insatisfacción.

Hipersensibilidad a la crítica, por la que se siente exageradamente atacada/o, herida/o. Hecha la culpa de los fracasos a los demás o a la situación; cultiva resentimientos perdurables contra sus críticos.

Indecisión crónica, no por falta de información, sino por miedo exagerado a equivocarse.

Deseo innecesario por complacer, por el que no se atreve a decir
NO, por miedo a desagradar y a perder la buena opinión del peticionario.

Perfeccionismo, autoexigencia esclavizadora de hacer "
perfectamente " todo lo que intenta, que conduce a un desmoronamiento interior cuando las cosas no salen con la perfección exigida.

Culpabilidad neurótica, por la que se acusa y se condena por conductas que no siempre son objetivamente malas, exagera la magnitud de sus errores y delitos y/o los lamenta indefinidamente, sin llegar nunca a perdonarse por completo.

Hostilidad flotante, irritabilidad a flor de piel, siempre a punto de estallar aún por cosas de poca importancia, propia del supercrítico a quién todo le sienta mal, todo le disgusta, todo le decepciona, nada le satisface.

Tendencias defensivas, un negativo generalizado (todo lo ve negro: su vida, su futuro y, sobre todo, su sí mismo) y una inapetencia generalizada del gozo de vivir y de la vida misma.
11). Buena auto-estima.
No se habla de una alta
auto-estima, sino del narcisismo o de una desmedida
auto-estima. El narcisismo es el amor excesivo hacia uno mismo o de algo hecho, por eso se dice que una persona es narcisista, cuando está enamorado de sí mismo, es decir de lo que piensa, de lo que hace, de cómo es, de cómo se viste, etc., pero no del propio ser, sino de la imagen del
yo.

En relación al narcisismo hay que tener en cuenta dos elementos, uno la imagen, que es como se ve exteriormente la persona y la otra es el amor, que es el amor excesivo de la persona, hacia sí mismo. La representación del narcisismo en el niño son simplemente las palabras e imágenes que les transmitieron sus padres, por eso se dice que los padres tienden a atribuirle al niño todos las afecciones y se niegan o se olvidan todos sus supuestos defectos.

Una persona con buena
auto-estima no necesita competir, no se compara, no envidia, no se justifica por todo lo que hace, no actúa como si "
pidiese perdón por existir ", no cree que está molestando o haciendo perder el tiempo a otros, se da cuenta de que los demás tienen sus propios pro- blemas en lugar de echarse la culpa "
por ocasionar molestias ".
12). Características de la auto-estima positiva.
a) Cree firmemente en ciertos valores y principios, está dispuesto a defenderlos aún cuando encuentre fuerte oposiciones colectivas, y se siente lo suficientemente seguro como para modificar esos valores y principios si nuevas experiencias indican que estaba equivocado.
b) Es capaz de obrar según crea más acertado, confiando en su propio juicio, y sin sentirse culpable cuando a otros le parezca mal lo que halla he- cho.
c) No emplea demasiado tiempo preocupándose por lo que halla ocurrido en el pasado, ni por lo que pueda ocurrir en el futuro.
d) Tiene confianza por su capacidad para resolver sus propios problemas, sin dejarse acobardar por los fracasos y dificultades que experimente.
e) Se considera y realmente se siente igual, como persona, a cualquier otra persona aunque reconoce diferencias en talentos específicos, prestigio profesional o posición económica.
f) Da por supuesto que es una persona interesante y valiosa para otros, por lo menos para aquellos con quienes se asocia.
g) No se deja manipular por los demás, aunque está dispuesta a colaborar si le parece apropiado y conveniente.
h) Reconoce y acepta en sí mismo una variedad de sentimientos e inclinaciones tanto positivas como negativas y está dispuesta a revelarlas a otra persona si le parece que vale la pena.
i) Es capaz de disfrutar diversas actividades como trabajar, jugar, descansar, caminar, estar con amigos, etc.
j) Es sensible a las necesidades de los otros, respeta las normas de convivencia generalmente aceptadas, reconoce sinceramente que no tiene de- recho a mejorar o divertirse a costa de los demás.
13). El auto-control.
El
auto-control emocional es la capacidad que nos permite controlar a nosotros mismos nuestras emociones y no que estas nos controlen a noso- tros, sacándonos la posibilidad de elegir lo que queremos sentir en cada momento de nuestra vida.

Nosotros somos los actores o hacedores de nuestra vida ya que de las pequeñas y grandes elecciones depende nuestra existencia; tenemos la importante posibilidad de hacer feliz o no nuestra vida, a pesar de los acontecimientos externos... Esos acontecimientos no son los que manejan nues- tra vida, sino nosotros mismos, como sujetos activos manejamos nuestra felicidad dependiendo de la interpretación que hacemos de ellos. Somos lo que pensamos, y si aprendemos a controlar nuestros pensamientos también, podremos controlar nuestras acciones y emociones.
14). Definición de auto-control.
Es la capacidad consciente de regular nuestros impulsos de manera voluntaria, a fin de alcanzar un mayor equilibrio personal y relacional.
15). El sentimiento.
Lo podríamos definir como una reacción física a un pensamiento. Si no tuviéramos cerebro no sentiríamos, por tanto con algunas lesiones neurona- les en el cerebro no se siente ni el dolor físico.

Todas las sensaciones llegan precedidas por un pensamiento y sin la función del cerebro no se pueden experimentar sensaciones. Si se controlan los pensamientos…y las sensaciones, los sentimientos vienen de los pensamientos, entonces ya se es capaz de tener un
auto-control emocional.

Todos tenemos derecho a hacer, pensar y sentir lo que queramos, siempre y cuando no perjudiquemos a nadie. Algunas ideas irracionales o pensamientos distorsionados (distorsión cognitiva) impiden el
auto-control emocional. Hay muchas ideas irracionales o pensamientos distorsionados en nuestra sociedad que impiden el
auto-control emocional y logran que nuestra vida no sea plena.

Los sentimientos no son simples emociones que nos suceden, sino que son reacciones que elegimos tener. Si somos dueños de nuestras emocio- nes, si las controlamos, no tendremos que escoger reacciones de
auto-derrota. Algunas de esas ideas irracionales o pensamientos distorsionados, son:
- Falta de auto-valoración (auto-estima).
- Falta de aceptación física de si mismo.
- Inseguridad.
- Dependencia psicológica.
- Vivir en pasado o futuro.
- Necesidad de aprobación (auto-concepto).
- Perfeccionismo.
- Culpabilidad.
- Preocupación.
- Depresión.
- Prejuicios (condicionamientos).
16). Conclusión.
La
auto-estima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros, del conjunto de rasgos corpo- rales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad, además es aprender a querernos y respetarnos, es algo que se construye o reconstruye por dentro. Esto depende, también, del ambiente familiar, social y educativo en el que estemos y los estímulos que este nos brinda, o si se prefiere, la
auto-estima es el conjunto de pensamientos y de sentimientos que tenemos de nosotros mismos y el conjunto de sentimientos, estado de ánimos, que reflejan nuestra imagen interna y externamente.