
Básicamente
cualquier problema psicopatológico se ha intentado remitir mediante
hipnosis clínica, aunque los índices de eficacia han sido varia- bles y a veces contradictorios a lo largo de los tiempos, en consonancia también con la heterogeneidad de las
prácticas de hipnosis, la homogenei- zación de la
hipnosis clínica en los últimos años ha permitido revelar un casuística irrefutable en cuanto a su valor y eficacia terapéuticas.

Entre las más documentadas aplicaciones destacan el
control del dolor, los
trastornos adictivos (tabaco, alimentación), la
reestructuración cog- nitiva,
trastornos psicosomáticos (asma, colon, gastrointestinales, dermatológicos.....),
estrés postraumático,
ansiedad,
fobias,
trastornos del sueño,
disociativos (fugas, conversiones, personalidad múltiple), y en general trastornos
de la personalidad y
de la conducta.

Se sabe que en estado de
hipnosis se inhiben ciertas
concentraciones neuronales del córtex, a la vez que
se estimulan otras, debido a la monito- rización electrónica que actualmente se puede realizar mediante
electroencefalógrafos digitales,
polimonitores de respuestas lobulares (resonancias magnéticas y tomografías por emisión de positrones) y
monitores fisiológicos (tensiómetros, electrocardiógrafos, oxigenómetros y medidores de res- puestas musculares).
Efectos y características del fenómeno hipnótico.
El fenómeno de la
hipnosis produce una serie de modificaciones en el individuo:

Inercia psicomotora.

Inexpresividad facial.

Catalepsia ocular.

Mirada fija y vacía.

Conciencia de la piel. (
Alexander G. 1979).

Conciencia del espacio corporal interno. (
Alexander G. 1979).

Conciencia del espacio externo. (
Stevens 1977).

Pasividad general motora y psíquica.

Aumento de la sugestibilidad.

Disminución del ritmo respiratorio, y a veces cardiaco, así como hipotensión.

En el estado sonambúlico se puede producir una amnesia total si se desea.

No puede hablarse de
peligrosidad, ni presenta
efectos secundarios de consideración (excepto en mala praxis como pueda ser la revivición sin motivos clínicos
permitiendo la fabulación y
tolerando el auto-condicionamiento de la fabulación, en estos casos pueden darse reacciones disociativas trastornadas como el
T. D. o el
T.P.M.). En principio sólo debe impedirse su uso para fines
no clínicos como pueda ser la revivición o
regresión de edad para recuperación de recuerdos, o para satisfacer creencias irracionales como la revivivión neonata o prenatal.
El rapport.

El
rapport es una interrelación armónica entre dos individuos (
hipnoterapeuta y paciente). En la
hipnosis clínica es la restricción atentiva a uno o a todos los estímulos en el campo de la consciencia. Es un tipo especial de interrelación en la cual las sugestiones del
hipnoterapeuta son a- ceptadas mas fácilmente.
Rapport = Credulidad y confianza.
Decir lo que se experimentara, lo que hará en la sesión con el y lo que espera del sujeto. Decir que cuanto mayor sea la atención, tanto mas exitosa será la inducción. Aclarar las concepciones erróneas mas corrientes. Decir que serán seguidas las sugestiones que estén de acuerdo con los deseos del sujeto, esto aumenta el rapport. Decir que tiene que tener confianza y seguridad en el hipnotizador. Decir que la capacidad de entrar en
hipnosis esta en el mismo.

Algunos sujetos con
rapport perfecto, son capaces de responder hasta un condicionamiento post hipnótico por escrito o línea telefónica, aunque no es esto lo que se persigue, sino el modelado de la conducta patológica.

No existe mayor riesgo de dependencia de la
hipnosis que de cualquier otro modelo psicoterapéutico (excepto mala praxis en la que el
hipno- terapeuta fomenta la dependencia del paciente con el
terapeuta o la
terapia con fines de lucro).

Es importante hacerle entender al paciente y poner énfasis en que
su cooperación y el uso de su atención es importante para lograr éxito a la se- sión de
hipnosis.
Rapport = Interrelación emocional intensa.
Se produce como resultado de la motivación del paciente en aceptar las inducciones o condicionamientos que le son tan necesarios para el resta- blecimiento de sus trastornos. Requisitos estos esenciales para la inducción en
hipnosis clínica.

Se obtienen
adecuados condicionamientos, si se utilizan las actividades ideo-sensoriales e ideo-motora del propio paciente. En los sujetos analíticos o introspectivos, se debe cambiar constantemente estas actividades para desviar su atención (
técnica de la confusión). El cambiar constantemente las
sugestiones disminuyen gradualmente las resistencias del paciente. Los procedimientos clínicos más habituales son:

Re-estructurar las distorsiones cognitivas.

Moldear su conducta patológica.

Reforzar el moldeado mediante reforzadores positivos y negativos.

Utilizar elementos inhibidores y de controL de la ansiedad (inhibición recíproca).

Desensibilizar al paciente de sus estresores (cuando es necesario) mediante exposición sistemática.

Utilizar condicionamientos simples para obtener reflejos condicionados.

Utilizar condicionamientos operantes para re-estructurar su aprendizaje.
Situaciones que dificultan un buen rapport. 
El estado emocional.

El escepticismo o miedo a la
hipnosis.

La cooperación excesiva puede ser una defensa a la
hipnosis.

El temor suele impedir al paciente concentrarse y genera resistencias al protocolo.

Resistencias: risas nerviosas, sudoración y temblor, sollozo o llanto. Estas reacciones indican tensión y ansiedad profunda.

Verbalización poco clara o muy complicada o técnica por parte del
hipnoterapeuta.

Apelar a la voluntad del paciente.

Falta de eliminación de las fuentes de distracción.
Las respuestas cerebrales. (Ondas cerebrales).
La
mente humana es un generador de
procesos electroquímicos, que poco a poco van siendo comprendidos por el conocimiento científico. Aunque aún queda mucho por saberse acerca de esos impulsos bioeléctricos, sabemos que el cerebro emite impulsos eléctricos a diferentes frecuencias y am- plitudes. En el cerebro, cada frecuencia tiene distintos efectos sobre la atención, el comportamiento y las emociones, de la siguiente manera:
Frecuencia Delta (
de 0 a 2 hz.): Asociada con estados
relativamente inconscientes, tales como los del sueño profundo, carentes de activi- dad onírica. Las
ondas Delta raramente se presentan en un adulto normal despierto.
Frecuencia Theta (
de 2 a 7 hz.): Esta frecuencia está asociada con
la somnolencia, al acceso de material inconsciente, la imaginación, fan- tasía, la actividad onírica, la resolución de problemas, inspiración, creatividad, y el despertar.
Frecuencia Alfa (
de 8 a 12 hz.): Está asociada con un
sentido de bienestar y conciencia interna placentera, no con un estado de sueño, sino un estado de intensa tranquilidad y relajamiento.
Frecuencia Beta (
de 12 a 30 hz.): Asociadas al
estado de alerta consciente. Dependiendo del mayor o menor estado de alerta requerido por el individuo, estas frecuencias fluctuan clasificándose en
Beta Baja o
Ritmos Sensomotores (
de 12 a 15 hz.),
Beta Media, (
de 15 a 18 hz.) y
Beta Alta, (
de 18 a 30 hz.)

Las ondas
Beta Media y
Beta Baja están asociadas con la externalización de la conciencia pero más asociadas con los ritmos sensomotores. Pro- ducen un estado de alerta, concentración, pero al mismo tiempo un estado de estar presente en el "
aquí y ahora ". Producen un sentido de bienestar y de tranquilidad y de "
reposo alerta ".

El espectro
Beta Alto asociado a un
estado de sobrealerta, representa una actividad relativamente desincronizada. La actividad
Beta Alta, usual- mente aparenta ser caótica, rápidamente cambiante en frecuencia y amplitud. Está asociada
al pensamiento activo y a la externalización de la con- ciencia. Se presentan durante estados de enojo, miedo, hambre, ansiedad, tensión y sorpresa.

En una sesión de
hipnosis convenientemente monitorizada por electroencefalógrafo encontraremos que las frecuencias
Theta y
Alfa se incre- mentan notablemente, mientras que
Delta y
Beta se mantienen bajas. No obstante la medición de las reacciones encefalo raquídeas mediante
E.E.G. están ya absolutamente obsoletas, dado que actualmente las resuestas en neurología moderna se miden mediante la tomografía computerizada y re- sonancia magnética.