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| SE
CURA DE UN CÁNCER DE GRADO III EN SÓLO UN MES...
CON ¡HIPNOSIS! |
Ángel
Mateo Blanco -62 años- se dio cuenta un día
de que orinaba sangre. Comenzaba así un ir
y venir que terminaría con un preocupante
diagnóstico: cáncer. Técnicamente, un "carcinoma
de células transicionales grado III que infiltra
la capa muscular". Y tras extraerle el
tumor los especialistas sólo le dejaron una
salida: extirparle por completo la vejiga
y la próstata haciendo una desviación urinaria
a la piel o al recto y seguir luego un tratamiento
con quimioterapia. Angel Mateo se negó a tanto
destrozo físico y psicológico optando por
tratarse el cáncer con ¡hipnosis clínica!
generando mentalmente hipertermia. Un
mes después el Instituto Valenciano de Oncología
confirmaría que el cáncer había desaparecido.
Hemos hablado con él.
Ángel
Mateo ha sufrido en su vida experiencias
emocionales muy intensas y traumáticas...
pero hasta finales de febrero de este año
nunca había sentido que el mundo se abría
a sus pies. ¿La causa?: los resultados del
estudio anatomopatológico de su tumor eran
concluyentes: "Descripción macroscópica:
Múltiples fragmentos papilares que en conjunto
miden 3'5 cm. Diagnóstico:
biopsia vesical; carcinoma de células transicionales
grado III de Mostofi que infiltra la capa
muscular (grado B de Jewet)". En otras
palabras, cáncer de vejiga.
UN
PROCESO HABITUAL
Las cosas habían empezado a ir mal casi un
año antes -en mayo del 2002- cuando aparecieron
unas gotas de sangre en su orina. Ángel visitó
entonces al médico de cabecera y éste pidió
unos análisis en busca de una posible infección.
Pero los antibióticos que le recomendaron
ayudaron poco y la hemorragia terminó por
obligarle a ingresar de urgencia algún tiempo
después. Las primeras pruebas radiológicas
tampoco aclararon las cosas. Las molestias
continuaron y, coincidiendo con un cambio
de domicilio, su médico también cambió. Comenzarían
entonces las prisas y una ecografía terminaría
descubriendo la existencia de un tumor de
algo más de tres centímetros.
Los recuerdos de aquello siguen muy vivos
en Ángel Mateo: "Los médicos me dijeron
que no había otro remedio que intervenir quirúrgicamente
por lo que prepararon rápidamente la operación,
una resección trans-uretral. Y el 6 de febrero
de ese año el equipo de Urología me extirpaba
el tumor en el Hospital General de Valencia
enviándolo luego a Anatomía Patológica para
su análisis". ¿Sería benigno o maligno?
El resultado no se haría esperar demasiado
y situaría a Ángel ante la misma tragedia
que miles de españoles viven cada año: tenía
cáncer. Las siguientes horas estarían marcadas
por la angustia y el miedo.
"Me entregaron el informe el 11 de Marzo
-nos contaría- y en él se decía que
se trataba de un tumor papilar de células
transicionales infiltrante de grado III de
Mostofi que ya había pasado fuera de la vejiga
si bien estaba, de momento, infiltrando la
capa muscular (grado B de Jewett) y al parecer
no se había extendido. Así que me hicieron
un TAC para comprobar hasta dónde había traspasado
exactamente y en qué condiciones. Los resultados
de las pruebas me los darían el 16 de Abril
con la conclusión de que era necesario extirpar
tanto la vejiga como la próstata. El equipo
de Urología me entregó, para que lo firmara,
un consentimiento informado a fin de hacerme
una cistectomía total y efectuar la operación
de inmediato".
Cis-tec-to-mía. Extraña palabra, difícil de
pronunciar, que esconde un terrible drama.
El documento que entregaron a Ángel para que
diera su conformidad, con todos los riesgos
que la operación comporta, contenía la explicación
del proceso en sólo 8 líneas: "Cistectomía
radical: es una intervención que consiste
en la extirpación de la vejiga. En el hombre,
habitualmente, se extrae la próstata y, en
el caso de la mujer, la matriz. Una vez extraída
la vejiga el cirujano tiene que optar entre:
1) Derivar la orina a la piel, en cuyo caso
llevará un colector para recoger la orina
o se tendrá que sondar. 2) Derivar la orina
al recto, orinando por éste. Y, 3) Reconstruir
una vejiga con intestino pudiendo realizar
entonces la micción de forma natural a través
de la uretra."
Seguía una línea de texto para describir
los posibles beneficios: "A) Eliminación
de la vejiga enferma y B) Desaparición de
los síntomas derivados de la vejiga enferma".
Tales eran los "beneficios". En cambio,
se dedicaban 24 líneas a describir los posibles
efectos secundarios o complicaciones. Eso
sí, tan sólo una vez aparecía la palabra muerte
en el documento. Cuando se explica que puede
producirse una "hemorragia incoercible,
tanto durante el acto quirúrgico como en el
postoperatorio. Las consecuencias de dicha
hemorragia son muy diversas dependiendo del
tipo de tratamiento que haya de necesitarse,
oscilando desde la gravedad mínima hasta la
posibilidad cierta de muerte como consecuencia
directa del sangrado, o por efectos secundarios
de los tratamientos empleados."
Luego, al describir los posibles efectos secundarios,
el documento "tranquiliza" al lector diciendo
que son "posibles pero no frecuentes"
para, a continuación, reconocer tácitamente
que podría producirse parálisis intestinal,
obstrucción intestinal, peritonitis, infecciones
diversas, eventración intestinal, defectos
estéticos, neuralgias, impotencia... Y todo
ese destrozo sin garantizar la curación. Es
más, le dijeron que al final, cuando el proceso
quirúrgico hubiera terminado, debería enfrentarse
a la Quimioterapia.
Tras analizar el panorama, Ángel se negó.
Y decidió buscar nuevas esperanzas en el Instituto
Valenciano de Oncología. "Conseguí ser
atendido en él -nos diría- el 13 de
Mayo y me citaron para hacer nuevas pruebas
el 20".
Hay que decir que hasta ese momento el proceso
sufrido por Ángel Mateo fue similar al de
otros miles de enfermos diagnosticados de
cáncer. Sin embargo, había algo que hacía
este caso diferente: Ángel practicaba la hipnosis
clínica tras formarse en la Escuela Superior de Hipnosis Clínica. Y merced a su propia experiencia
como hipnoterapeuta conocía de primera mano
sus beneficios en la solución de problemas
emocionales: fobias sociales, depresiones,
patologías relacionadas con la ansiedad,
neurosis, bulimia, anorexia, y
drogodependencias. Incluso había conseguido
mejorar problemas musculares a través de la
hipnosis. Sin embargo, nunca había tratado un
problema como el suyo así que decidió acudir a
su profesor y director de la Escuela Superior de hipnosis clínica,
Jesús Genaro, poniéndose en sus manos
para iniciar de inmediato un tratamiento y
tratar el cáncer con hipnosis. Eligiendo como
terapia un tratamiento de hipertermia... ¡inducido
hipnóticamente!
Es decir, Jesús Genaro dedicó 5 sesiones a
provocar en el organismo de Ángel mediante
inducción hipnótica una situación de hipertermia
-o aumento de temperatura- en la zona del
tumor. La idea era "quemarlo" mentalmente...
"Es muy útil acudir a metáforas para proceder
a la "limpieza" mediante calor de la zona
tratada, empleando supuestos útiles como una
barra de hierro candente, alambres mas fino
igualmente candentes, ejércitos de hombrecitos
blancos que limpian todo (glóbulos blancos),
etc, etc". Cinco sesiones en las que el
cáncer fue incendiando mentalmente hasta conseguir
así su desaparición física. Las dos
primeras sesiones de terapia hipnótica se
efectuarían en abril -los días 25 y 30- y
las tres siguientes en mayo: los días 3, 10
y 17.
-El 20 de Mayo, tres días después de la
quinta sesión con hipnosis -nos contaría
Ángel-, acudí al Instituto Valenciano de
Oncología a la cita programada. Allí me hicieron
una urografía, una radiografía y una analítica
completa. Los resultados se me entregarían
el 5 de Junio. Y el médico que me atendía,
sorprendido, tuvo que confesar que todo parecía
correcto, que no encontraba nada de lo que
se esperaba. En otras palabras, que el cáncer
había desaparecido. Ni siquiera había marcadores.
Es más, no encontró nada que indicara que
allí hubiera habido tumor alguno salvo una
cicatriz que se apreció en la endoscopia.
-¿Y cómo reaccionó su médico?
-Encargando un nuevo TAC, algo que
me hicieron el 26 de Junio. Los resultados
me los darían el día 10 de Julio y confirmaron
la situación: no aparecía nada de nada. A
pesar de lo cual, y para mayor seguridad -aunque
yo creo que con afán de investigación también-,
me hicieron una nueva endoscopia el 14 de
Julio durante la cual tomaron una muestra
de la zona de la cicatriz para analizarla.
El resultado lo tendríamos el día 29 de Julio:
todo aparecía limpio, incluso la capa muscular.
Los médicos dieron por concluida la investigación
confirmando que el cáncer había desaparecido
y recomendando sólo hacer el seguimiento clásico
en el tiempo por elemental prevención.
-Desde que se negó usted a ser quirúrgicamente
intervenido hasta que confirmaron la desaparición
del cáncer, ¿tomó algún medicamento? ¿Le dieron
quimioterapia o radioterapia?
-No, no recibí ningún tipo de tratamiento
puesto que los médicos pensaban que se me
iba a extirpar toda la zona.
El Instituto Valenciano de Oncología, tras
realizar la endoscopia en julio, confirmaría
que el cáncer había efectivamente desaparecido:
"Diagnóstico: CA VESICAL. Tratamiento
efectuado: Con fecha 14-07-03 se realizó
citoscopia, donde se objetiva de buena capacidad
y área cicatricial en hemitrígono izquierdo,
tomándose muestra de la cicatriz, base y citología....Motivo
de alta: Curación o mejoría.
-Bueno, ¿y cómo reaccionaron sus médicos?
-Yo diría que su reacción fue una mezcla
de estupefacción y sorpresa. Les expliqué
que había hecho un tratamiento terapéutico
con hipnosis pero yo creo que cuando se les
habla a muchos médicos de ello piensan en
la tradicional hipnosis de exhibición, no
alcanzan a comprender la magnitud de la hipnosis
fisiológica. En el Hospital General, el médico
que me atendió - de gran prestigio, por cierto-
se limito a darme la enhorabuena dándose a
continuación media vuelta. En el Instituto
Valenciano de Oncología parece que tienen
más interés. Uno de los médicos mostró su
interés por conocer mas de cerca esta técnica.
Quien sí ha mostrado un gran interés es el
doctor Pablo Enríquez, presidente de
la Asociación contra el Cáncer de Alicante.
Pero, en general, la respuesta de los médicos
es parecida a la de la gente de la calle:
incredulidad y desconfianza. Sencillamente,
piensan que no es posible y lo rechazan.
LA
HIPNOSIS COMO SOLUCIÓN MÉDICA
No deja de ser curioso que a los médicos les
cueste tanto aceptar que la hipnosis puede
ser efectiva en patologías graves cuando no
tienen en cambio inconveniente en creer en
las llamadas "remisiones espontáneas", concepto
con el que se califican las curaciones milagrosas
e inexplicables. ¡Como si tal cosa fuera posible!
A fin de cuentas, todo proceso orgánico tiene
un porqué. De ahí que no investigar la causa
de que un cáncer pueda desaparecer mediante
una técnica terapéutica como la hipnosis -de
la que la mayoría desconoce casi todo- esconde
sólo miedo, soberbia o ambas cosas. Pero,
sobre todo, denota una actitud acientífica.
Especialmente cuando está sobradamente constatado
que la hipnosis puede ser una herramienta
terapéutica de primer orden,
como en este caso, el testimonio de Jesús
Genaro, el hipnoterapeuta director de la Escuela Superior de Hipnosis Clínica que trató a Ángel
Mateo y que lleva dedicándose a la hipnosis
clínica desde hace 20 años.
-Parece mentira que a estas alturas siga
poniéndose en duda en España -en otros países
no ocurre- la eficacia terapéutica de la hipnosis...
-Sí -nos respondería Jesús Genaro-, porque
los resultados de la terapia hipnoidea son
sobradamente conocidos. Y no sólo en el área
oncológica, que reconozco espectacular, sino
en otras muchas, especialmente en la psicológica
donde los trastornos emocionales y de conducta
son tratados muy a menudo con excelentes resultados.
Casos en los que la vida de la persona no
está normalmente en peligro, es verdad, pero
sí su calidad de vida. Porque con la hipnosis
es habitual solucionar traumas que han tardado
años en generarse en sólo uno o dos meses.
Y ya sé que esto no resulta tan llamativo
como curar un cáncer pero si pusiésemos sobre
la mesa los expedientes de casos tratados
y resueltos en el transcurso de un año enrojeceríamos
a los responsables de más de una consulta
convencional.
-Y en casos de cáncer, ¿qué resultados
se obtienen?
-El resultado estadístico que nosotros barajamos
oscila en torno a un 75% de remisión total
en los casos de melanoma localizado, incluso
en aquellos en los que pudiera estar infiltrado
en glándula o tejido muscular, como era el
caso de Ángel. Debo reconocer, en cambio,
que no obtenemos muy buenos resultados cuando
se produce metástasis aunque algunos de mis
alumnos han logrado remisiones parciales.
-En tal caso la curación de Ángel Mateo
también le habrá sorprendido.
-Sí. Y pienso que quizás el éxito en este
caso tenga que ver con la empatía. A veces
una terapia no funciona con un terapeuta y
basta traspasar el caso a otro profesional
para que éste, aplicando exactamente la misma
técnica, logre la empatía adecuada con ese
paciente y se consiga el resultado buscado.
-No está muy difundido aún que la hipertemia,
especialmente la producida por los aparatos
Indiba, es eficaz en casos de cáncer...
¿Podemos saber cómo se le ocurrió utilizar
la estrategia de inducirle hipnóticamente
un tratamiento de hipertermia?
-Porque sé que funciona. Nosotros hablamos
de ella como "técnica de cauterización localizada".
Y procuramos inducir mentalmente en el paciente
una hipertermia de unos 15 grados en el área
afectada. Algo que se obtiene mediante un
proceso que precisa de varios pasos:
El primer paso es provocar un estado de relajación
que permita inducir el trance hipnótico. Para
ello enseño a mis alumnos el sistema de relajación
de Shultz por paquetes musculares y pasadas
de intensidad creciente con sentido cruzado.
Aunque la experiencia me ha hecho introducir
algunas variaciones sobre el sistema original
de relajación.
El segundo paso es el encadenado de bajada
y también es común en todas las terapias.
Enseño a mis alumnos un combinado de técnicas
para este proceso a efectos de lograr el resultado
más rápido. El encadenado tiene como objeto
activar una "falsa" actividad REM -ya que
no es real- mediante ejercicios de visualización.
Este proceso "engaña" al cerebro, por decirlo
de forma coloquial, quien ante el inicio de
una supuesta actividad REM envía señales al
organismo al entender que ha entrado en una
fase convencional de sueño. Esto genera un
estado de profundidad en la relajación suficiente
como para introducir las primeras sugestiones
prehipnóticas.
A partir de ese punto la terapia ya se especializa.
Se genera lo que técnicamente se denomina
"aislamiento de zona". Este paso es utilizado
comúnmente en otras áreas ajenas a la hipnosis
como, por ejemplo, el deporte de competición
donde la hiperutilización de algún grupo muscular
es imprescindible (léase el ciclismo) a efectos
de generar una hipertrofia. En nuestro caso,
el aislamiento se utiliza para no dañar órganos
cercanos a las zonas tratadas con hipertermia.
Esto se logra mediante ejercicios de visualización.
El cuarto paso es ya la hipertermia en sí
misma. Se induce mediante bucles reiterativos
durante el tiempo necesario hasta lograr que
el proceso de hipertermia alcance su punto
más elevado. Luego se sostiene durante algunos
minutos y después se invierte el proceso hasta
normalizar la temperatura corporal. Desafortunadamente,
este paso tiene a veces algunos efectos secundarios
(no en todos los casos) de quemaduras subcutáneas
que producen molestias durante los días siguientes
a la sesión hipnótica.
Este proceso se repite tantas veces como sea
preciso en función de la localización y extensión
del cáncer aunque, por poner un ejemplo gráfico,
para un melanoma de 2 cms. bastan unas 6 sesiones.
Normalmente, el punto final a la última cauterización
(de seguridad) se genera cuando las analíticas,
las endoscopias y los TAC dan ya negativo.
-Y teniendo en cuenta los resultados que
obtienen, ¿qué reacción hay entre los oncólogos
de la medicina convencional? ¿Les han propuesto
al menos colaborar?
-La colaboración en España entre los terapeutas
de las terapias alternativas y la medicina
alopática o convencional es prácticamente
inexistente. No hay ni intención de que se
produzca algún día. La reacción habitual de
los médicos cuando conocen algunos de los
irrebatibles resultados obtenidos con un tratamiento
de hipnosis clínica es siempre el mismo, algo
así como "¿Qué curioso! No sabía que se
pudiera lograr esto con hipnosis. No, no puede
ser. Sigo sin creérmelo".
-Es decir, que ni siquiera las evidencias
son capaces de remover sus creencias...
-En efecto, hay en ellos un rechazo inconsciente.
Y eso que nosotros jamás inducimos al paciente
a abandonar una terapia hospitalaria o dejar
el control ambulatorio...
Finalizamos. Es evidente que los límites de
lo que puede conseguirse terapéuticamente
con la hipnosis están aún por definir como
lo están los límites de nuestra mente, sobre
todo si admitimos que nuestro organismo funciona
como un todo indivisible. Sin embargo, más
allá de las grandes preguntas -casi metafísicas-
sobre la mente y el cuerpo, lo que muchos
lectores se estarán preguntando es cuánto
cuesta un tratamiento hipnótico. Y la respuesta
es que si bien eso depende de la experiencia
y prestigio del terapeuta, el coste por sesión
-que suele durar entre una y dos horas- oscila
entre 30 y 70 euros. Una cifra que suele considerarse
cara o no en función de los resultados. Por
eso no hay que olvidar que, como ocurre con
cualquier otra terapia, tampoco con ésta se
logran siempre los éxitos deseados.
Antonio Muro
VISUALIZACIÓN, AUTOHIPNOSIS E HIPNOSIS
La visualización mental es una técnica que
cualquiera puede practicar para buscar soluciones
a problemas tanto emocionales como físicos.
Se trata de visualizar mentalmente imágenes
a voluntad del estilo de las que "vemos" durante
el sueño. Porque esas visualizaciones, mediante
el acompañamiento terapéutico adecuado, pueden
por sí solas producir efectos físicos verificables.
Algo que no sería tan difícil de admitir por
muchos si no fuera porque durante los últimos
trescientos años la medicina imperante hoy
en Occidente separó la mente del cuerpo a
la hora de tratar a los enfermos. Una absurda
separación que no se ha producido en ningún
otro sistema de sanación del mundo.
No es de extrañar, por tanto, que el uso médico
de la visualización se haya dado en muchas
culturas del mundo: en el Tibet, la India,
África, entre los indios esquimales, los indios
americanos... En Occidente, como siempre suele
ocurrir, sólo un puñado de hombres "rebeldes"
mantuvo la visualización como técnica terapéutica
en los momentos de mayor crítica. El más célebre
de ellos, Carl Jung. Las técnicas que
desarrollaron recibieron nombres diversos
como imaginación activa (el mencionado
Jung), sueño despierto dirigido (Robert
Desoille), visualización afectiva guiada
(Hanscarl Leuner) o Psicosíntesis
(Roberto Assagioli). Fueron ellos
quienes sentaron en Occidente las bases para
la aplicación de la visualización en el tratamiento
de dolencias físicas. Incluso el padre del
Psicoanálisis, Sigmund Freud, el hombre
que cimentó sus teorías en la terapia oral,
utilizó también en cierta ocasión la terapia
con imágenes mentales para tratar a un niño
de 14 años que padecía un tic físico acompañado
de vómitos histéricos, jaquecas, etc., consiguiendo
su curación en una única sesión.
Gerald Epstein, doctor en Medicina
y profesor adjunto de Psiquiatría Clínica
en el Monte Sinaí Medical Center de
Nueva York, que ha consagrado 25 años de su
vida al tratamiento de las enfermedades mediante
las imágenes mentales, el psicoanálisis y
otras disciplinas como la hipnosis, el estudio
de los sueños y la meditación, cuenta en su
libro Visualización curativa, lo siguiente:
"Las afecciones que he ayudado a mis pacientes
a tratar mediante el uso de la visualización
mental incluyen la artritis reumática, la
inflamación de próstata, el quiste ovárico,
el carcinoma inflamatorio de pecho, erupciones
cutáneas, hemorroides y conjuntivitis. Un
amigo mío utilizó la visualización mental
para curarse un carcinoma hepático. Los doctores
que le trataban le dijeron en 1982 que no
había demasiadas esperanzas de recuperación,
ni siquiera con los tratamientos de quimioterapia
que empezaron a aplicarle. Decidió entonces
emplear técnicas de visualización en combinación
con el tratamiento con quimioterapia durante
dos años y a partir de 1984 recurrió a la
quimioterapia de forma discontinua pero siguiendo
su trabajo con los ejercicios de visualización.
Hoy sigue siendo el único superviviente que
se conoce de esta dolencia según fuentes del
Memorial Cancer Sloan-Kettering Center de
Nueva York."
Afortunadamente, son cada vez más los profesionales
que se acercan a una de las más antiguas técnicas
terapéuticas de la historia.
Un mayor trabajo de relajación y concentración
así como unos procesos algo más complejos
nos permitirían acceder a la autohipnosis,
una técnica que comparte con la hipnosis procedimientos
y finalidad al igual que la creación de un
estado particular entre la vigilia y el sueño.
Una vez conseguido el estado de relajación
la técnica nos ayudará a utilizar nuestra
energía psíquica para enfocarla en el reestablecimiento
de ciertos problemas sencillos de salud.
Sin embargo si las dolencias que se quieren
afrontar revisten especial gravedad es mejor
recurrir a la hipnosis. Muy lejos de los espectáculos
de la televisión o las salas de fiestas cada
vez son más los profesionales que se acercan
a una de las más antiguas técnicas terapéuticas
de la historia humana. En Gran Bretaña se
convierte en materia de enseñanza en las Facultades
de Medicina desde el año 1955. En Estados
Unidos la hipnosis está reconocida oficialmente
desde 1958. En la antigua Unión Soviética
la hipnosis recibió el apoyo oficial desde
los años 20 utilizándose en dolencias como
el asma, la hipertensión, úlceras e incluso
en las técnicas del parto sin dolor, sin contar
el uso menos ortodoxo de la hipnosis en ambas
superpotencias, como elemento de combate en
la guerra fría
A.
M.
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